Incidentes casi frustran el discurso de Verani ante la Cámara

Insultos y huevos en el acceso. Políticos y Verani los padecieron.

Redacción

Por Redacción

VIEDMA (AV).- En su discurso de apertura, el gobernador Pablo Verani convocó ayer a la oposición para «elaborar políticas de Estado» y llamó a impulsar la «reforma constitucional y política». Además, el mandatario volvió a reiterar que no piensa renunciar, a la vez, que resaltó que sólo le «tiene miedo a Dios» y que no siente «temor en caminar por la calle. Debemos salir a la calle, aunque liguemos algún sopapo. Son gajes del oficio».

El mensaje fue confuso y sólo algunas ideas gruesas se rescatan de la hora de alocución, que también estuvo precedida por acontecimientos todavía más desconcertantes. Un centenar de manifestantes logró postergar por horas la sesión -se pensó en su aplazamiento- tras destrozar los vidrios y concentrarse en la puerta principal de la sede legislativa. Agredieron a funcionarios, diputados de la oposición y rompieron el vidrio lateral del vehículo que trasladó a Verani. La senadora Amanda Isidori, los diputados Marta Milesi y Jorge Pascual, y Viviana Verani no pudieron bajar del mismo automóvil que debió partir raudamente. En su marcha pisó el pie a una estatal que introdujo su cabeza en el vehículo y cruzó agresiones verbales con la hija del gobernador.

Entre las piedras, huevos y protegidos por escudos policiales, Verani ingresó a la Legislatura. Muy pocos eran los presentes. Sólo los invitados y funcionarios que llegaron temprano, como el senador Luis Falcó, el fiscal administrativo, Carlos Malaspina, el presidente del Tribunal de Cuentas, Pedro Casariego y, entre otros, la ministra Ana Mázzaro.

En el recinto, el justicialismo se había retirado aunque permanecieron Silvia Jáñez, María Costa y Liliana Finocchiaro. También, Guillermo Grosvald y Carlos González del MPP estaban en sus bancas. El oficialismo asistió casi en pleno. Nadie ocultaba su nerviosismo. Mendioroz rápidamente se corrigió al presentar a Verani como «legislador» y el gobernador reaccionó con igual reflejo cuando habló de su presencia por el «aniversario».

La apertura legislativa concentró todos esos ingredientes y en nada colaboró un discurso ya improvisado en su mayor parte y con poca claridad de objetivo. Entre las ideas fuertes, Verani exhortó que en esta coyuntura «de cambios profundos» nadie puede tener «el papel de mero observador o testigo», por lo que llamó a la oposición «para elaborar en conjunto políticas de Estado que no tengan otro objetivo que el bien común». Prometió su «palabra de honor que serán citados para iniciar este camino sin temores y sin resquemores» y jugar por «una provincia que quiere mejorar».

Sin mucha contundencia, el gobernador reiteró la necesidad de reformar la Constitución y planteó un sistema parlamentarista en lo nacional y provincial. Afirmó que no hay que tener miedo a la reforma constitucional mientras propuso una nueva carta magna de «50 a 60 artículos».

Reiteró los alcances del reciente acuerdo con Nación y entendió que se trata de los mejores firmados por su gestión. Así, Verani proyectó que «Río Negro, con austeridad muy grande, entrará en un equilibrio» que alcanzará «a los gobernantes venideros».

Insistió en su objetivo de un «regionalismo voluntario» en la Patagonia y luego lo proyectó a los municipios. Agregó que se necesita «una reforma profunda de la Nación, la provincia y los municipios, que no se trata de la simple reducción de los sueldos y eso sería detenerse en la chica». Ejemplificó que las comunas pueden regionalizar sus parlamentos.

Verani hizo un llamado a la esperanza e instó a recobrar entre todos «nuestras mejores aptitudes para forjar proyectos para la vida», ya que «la alternativa a la esperanza es la destructividad».

Explicó que «en esta incertidumbre» y «crisis de representatividad» se ubica entre quienes están «a favor de renovar la dirigencia» pero alertó que «hay quienes, tal vez involuntariamente, aspiran a que esa renovación surja de un elitismo de las minorías o bien del propio caos y la anarquía».

«Fueron tres o cuatro»

VIEDMA (AV).- Para los diputados justicialistas «sólo fueron tres o cuatro los que nos agredieron». Responsabilizaron al vicegobernador, Bautista Mendioroz, de los hechos de violencia ocurridos ayer por ordenar que se cerrara la puerta e impedir el ingreso al recinto.

«La gente no fue escuchada y decidimos salir a dialogar para mediar y que se asegurara un ingreso ordenado y tuvimos que salir por una ventana porque no nos abrían la puerta», explicó el diputado Rubén Giménez, al agregar que «fuimos agredidos verbalmente por algunos minutos». Añadió que no fueron informados luego sobre la presencia del gobernador en el recinto pero admitió que si les hubiesen avisado «tampoco hubiéramos ido. A esta altura no me interesa lo que diga el gobernador pero nos pone al borde de un estallido social». En tanto, Ebe Adarraga asumió que el repudio de ayer de la gente estuvo dirigido a todos sin distinción partidaria.

Pocos manifestantes, mucho tumulto

Algo más de un centenar de estatales lograron postergar por más de tres horas la sesión legislativa.

«Es la primera vez en la historia de Río Negro que un gobernador no puede inaugurar las sesiones. Es el principal resultado político», decía el titular de UnTER Viedma, Marcelo Nervi, a la concentración cuando supo de la suspensión inicial. Eran cerca de las 13 y ya se habían retirado los justicialistas -por la ventana- de la sede legislativa.

La salida -según su argumento- intentaba acordar con los manifestantes un esquema de ingreso ordenado. Minutos antes, la Legislatura se había cerrado por completo tras algunas escaramuzas, que incluyeron la corrida a dos funcionarios de Economía: Mario Castro y Parra. Este último se refugió en una farmacia, que resultó con una vidriera rota.

En su salida, los insultos y piedras anticiparon a los diputados justicialistas que ese rechazo no los excluía. Un huevazo impactó en la cara de la legisladora Ebe Adarraga, ex adjunta de UnTER. «Entiendo esa actitud porque no es una cuestión personal sino un repudio a lo que represento», dijo.

La desazón justicialista en la calle era evidente. Algunos partieron sin rumbo (como Rubén Gimenez y Sigifredo Ibánez), otros desecharon huir en móvil policial (como Carlos Menna), mientras la mayoría (Eduardo Rosso, Carlos Díaz, José Luis Zgaib y Alejandro García) no definía su dirección entre reproches e insultos de un grupo de manifestantes, al punto que Rosso optó por regresar a la Legislatura aunque después no participó de la sesión.

Mientras tanto, Mendioroz mantenía contacto telefónico permanente con Verani, que seguía en Casa de Gobierno con la senadora Amanda Isidori, los diputados Marta Milesi y Jorge Pascual. La presencia de estatales en el interior y en la puerta de la Legislatura sorprendió al gobernador que -minutos antes- había observado una pequeña columna marchar por la calle Belgrano.

Nadie sabía explicar el desborde al control policial. Las culpas desde la Casa de Gobierno señalaban a Mendioroz que resistió mayor presencia de uniformados. El vice además le sugirió suspender la sesión para hoy pero Verani prefirió que se cumpliera ayer, máxime cuando la policía le habló de una «desconcentración». Por eso, ubicaron una veintena de efectivos del Bora frente a la Legislatura. Al rato, un vehículo -con un policía al volante- se estacionó y, como pudo, se bajó Verani. Eran las 3 de la tarde y los que manifestaban algo más de medio centenar.

Una jornada con demasiado movimiento

*Contradicción. Esa sensación se advirtió ayer ante la presencia de algunos asesores legislativos en la reducida pero tumultuosa manifestación frente a la Legislatura. Ejemplo de ello fueron el asesor del bloque del Frente Grande Azcona y Cristina Cévoli esposa y exasesora del diputado Eduardo Chironi, mientras éste y Guillermo Wood permanecían en el interior, sin mayores opciones pero -por cierto- con más posibilidad de irse que los radicales y justicialistas.

*Retirada. La partida de Verani se concretó en un vehículo particular y desde un patio lateral con salida a calle San Martín. Más compleja fue la retirada del oficialismo, que lo hizo en automóviles y Trafic de la Jefatura de la Policía.

Sobre calle Saavedra, se ubicó un cordón de efectivos y así se retiraron los diputados y funcionarios. Igualmente, a la ministra Ana Mázzaro le alcanzaron a tirar un mechón de pelo.

* Lesionados. Mucho se dijo de los afectados, incluso se anticiparon denuncias penales. Lo cierto es que nada fue como se dijo, salvo dolor en un pie de una mujer que fue pisada por la rueda del vehículo que trasladó al gobernador y un efectivo lesionado por una piedra.

*Custodia. Tanta fue la rigidez de la custodia personal del gobernador que los policías vestidos de civil ingresaron al recinto y lo acompañaron hasta el estrado donde finalmente improvisó por casi una hora.

*Aclaración. Ante la vertiginosidad de los acontecimientos, los «movileros» confundieron al perseguido Parra con el titular de Viarse, Miguel Pedranti. Enterado éste del «escrache», desde lejos se ocupó de llamar a las radios para aclarar que no había sido hostigado en ningún momento.


VIEDMA (AV).- En su discurso de apertura, el gobernador Pablo Verani convocó ayer a la oposición para "elaborar políticas de Estado" y llamó a impulsar la "reforma constitucional y política". Además, el mandatario volvió a reiterar que no piensa renunciar, a la vez, que resaltó que sólo le "tiene miedo a Dios" y que no siente "temor en caminar por la calle. Debemos salir a la calle, aunque liguemos algún sopapo. Son gajes del oficio".

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