Indagan a imputado por el crimen del policía

Denunciaron apremios de uniformados.



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El juez Martín Lozada lleva adelante las investigaciones por el asesinato del sargento Sergio Churrarín.

Toncek Arko

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Mientras los investigadores del homicidio del sargento de la Policía de Río Negro Sergio Churrarín siguen tratando de atar cabos, ayer por la mañana uno de los jóvenes imputados fue convocado a indagatoria por el juez de Instrucción Martín Lozada, quien está al frente de la causa. Sin embargo, no trascendió si declaró o se abstuvo. Desde el Poder Judicial informaron ayer que el otro joven detenido resolvió designar a una defensora particular que no estaba en la ciudad y, por eso, Lozada postergó su indagatoria para hoy. Ambos imputados permanecen detenidos en el penal 3 de esta ciudad. Además, un adolescente imputado en el hecho compareció ayer ante el magistrado. “Se trata de un menor no punible de 15 años a quien se le tomó el acta correspondiente con la presencia de la Defensora de Menores”, informaron desde el juzgado. Lozada informó que mantuvo en su despacho una entrevista con el ministro de Desarrollo Social de la Provincia, Ernesto Paillalef , para determinar un sitio de alojamiento provisorio para el adolescente, pero no trascendió adonde fue enviado. Fuentes con acceso a la investigación señalaron que las sospechas rodean sobre todo a uno de los jóvenes. Consignaron que hay indicios como reconocimiento en rueda de personas y testimonios de testigos del hecho que ponen la lupa sobre uno de ellos. No le dieron tanta relevancia a la prueba de parafina que supuestamente dio positiva. Los investigadores aún no logran encontrar el arma de fuego utilizada en el ataque al sargento. Uno de los proyectiles recuperados del cuerpo del sargento es calibre 22, indicó el jefe de la Unidad Regional Tercera, comisario Carlos Arias. Tampoco se ha podido determinar el motivo del ataque. Hasta el momento se sabe que Churrarín estaba de franco y caminaba la tarde del lunes por Onelli al 1600, cuando fue interceptado por dos o tres jóvenes con los que protagonizó una discusión. Los investigadores están convencidos de que los atacantes conocían al sargento, quien no portaba su arma reglamentaria. Allí, los agresores efectuaron dos o tres disparos y huyeron del lugar. Uno de los disparos impactó en el tórax y provocó una hemorragia importante. El otro presentó un orificio de entrada y salida, según la autopsia. El sargento quedó tirado en la calle. Comerciantes y vecinos salieron para auxiliarlo. Murió a las 16.40 en el quirófano del hospital zonal. Tenía 33 años y era oriundo de General Conesa. Hay varias hipótesis. Desde un presunto conflicto entre el sargento y alguno de los agresores hasta un probable incidente con su expareja. El robo o intento de robo quedó descartado por los investigadores. El fiscal Marcos Burgos, quien impulsa la investigación, solicitó que todos los teléfonos secuestrados sean sometidos a minuciosos exámenes telemáticos por profesionales competentes. Propuso que el ingeniero David Baffoni, profesional del área de Informática de la Procuración General haga las pericias. Fuentes judiciales informaron ayer que los dos jóvenes detenidos en el penal 3 denunciaron haber sido golpeados por empleados policiales antes de ser alojados en la cárcel. Desde la unidad penitenciaria una alta fuente informó que no permitieron el ingreso de los detenidos hasta que el fiscal constató las lesiones la noche del martes.


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