“Intervención” uruguaya en asuntos de Argentina

Por Redacción

Debo decir que me gustó mucho la reciente y oportuna frase del presidente uruguayo Tabaré Vázquez cuando, de pronto, dijo: “Sería imperdonable que el presidente de Uruguay exprese su preferencia política en Argentina”. Comprendo, esa frase es necesaria después de la gigantesca sorpresa deparada por el resultado de la primera vuelta de la reciente elección presidencial argentina y cuando, además, se acerca rápidamente el momento del balotaje y todas las encuestas de opinión dan como favorito a Mauricio Macri, hoy el candidato de la oposición –hasta por diez puntos de ventaja–. Vázquez hace bien en cuidarse y en cuidar a Uruguay. Tiene razón. No hay espacio para las intromisiones en los “asuntos internos” de la Argentina. Pero lo cierto es que de esa manera Vázquez contradice abruptamente (y eso es bueno) lo que ha venido siendo una constante “bolivariana” en la región, donde los gobernantes que pertenecen a ese autoritario espacio político (ahora en franca decadencia) han hasta viajado descaradamente a aquellos países en los que sus compañeros de ruta participan en procesos electorales para apoyar a sus amigos o correligionarios. Sin ir más lejos, antes de la primera vuelta Nicolás Maduro, Rafael Correa, Evo Morales y hasta José Mujica “visitaron” o fueron “visitados” por Daniel Scioli. Como también lo fue el propio Vázquez. Esas “visitas” fueron hechas porque se leen como “endosos” implícitos al político respectivo. Y seguramente porque se creía que Daniel Scioli iba a ganar, por robo. No fue así y ahora los gobernantes vecinos son, de pronto, bastante más prudentes, como siempre debieron serlo. Esto debe ser bienvenido. Pero José Mujica sigue hablando, como si no pudiera callarse. Nunca. Esta vez señaló que, si Macri gana el balotaje, “el peronismo no lo va a dejar hacer nada”, lo que curiosamente en el escenario de hoy ayuda a Macri aunque Mujica quizás no lo advierta. Por esto, ni lerdo ni perezoso, el gran derrotado de la reciente elección argentina, Aníbal Fernández –quien, ungido por Cristina Fernández de Kirchner pretendía ser elegido gobernador de Buenos Aires y fue espectacularmente vencido por María Eugenia Vidal, del Pro, quien será la primera mujer que gobierne la provincia más rica de la Argentina después de casi tres décadas de peronismo–, le dijo despectivamente que “debería remitirse a los 173.000 kilómetros cuadrados de Uruguay y dejarse de opinar de la Argentina”, sobre la cual aparentemente Mujica sabe bastante poco aunque no lo crea. Ocurre que Aníbal Fernández debería haber dicho algo parecido cuando, durante la campaña electoral pasada, Mujica apoyó sin éxito a Daniel Scioli como lo hicieron también todos los demás líderes bolivarianos, sin pudor alguno. Pero entonces Fernández “miraba para otro lado” y las “visitas” no fueron tildadas, como correspondía, de “intromisiones extranjeras en los asuntos internos argentinos”. Curioso. Pero así se escribe la historia, con toda suerte de contradicciones. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

Emilio J. Cárdenas (*)