Irak: duros combates por una rebelión chiíta

Un clérigo radical chiíta se enfrenta al gobierno aliado de EE. UU. La lucha en el corazón de la zona petrolera iraquí podría extenderse.

Por Redacción

BASORA, Irak (AFP) – El clérigo radical chiíta Moqtada Sader amenazó ayer con llamar a una rebelión nacional, tras los combates entre sus milicianos del Ejército del Mahdi y las fuerzas regulares en Bagdad y Basora (sur), donde murieron al menos 25 personas.

En los combates en Basora, que comenzaron al amanecer y amainaron por la tarde, resultaron heridas otras 40 personas, según fuentes policiales y sanitarias.

La segunda ciudad del país, situada a 550 km al sur de Bagdad, y centro neurálgico de la economía iraquí, dependiente del petróleo, estaba paralizada por los combates.

Mientras, en Bagdad, militantes del Ejército del Mahdi se enfrentaban anoche con tropas estadounidenses e iraquíes en el barrio de Sader City, en el norte de Bagdad, y en otros sectores chiítas de la capital iraquí, según fuentes de la seguridad iraquíes que no facilitaron ningún balance de víctimas.

Sader City, feudo del clérigo Moqtada Sader, estaba rodeado por las tropas estadounidenses e iraquíes, mientras que los milicianos armados estaban movilizados en la zona, según testigos. Tanto en Basora como en al menos otras cuatro ciudades del centro y el sur del país mayoritariamente chiítas -Kut, Samawa, Nasiriya y Hilla- se ha impuesto el toque de queda.

El clérigo chiíta, que se opone violentamente a la ocupación estadounidense, amenazó con movilizar a sus partidarios en una campaña de protesta nacional. Si las autoridades mantienen su ofensiva, «Moqtada Sader llama a los iraquíes a ponerse en huelga en todas las provincias iraquíes, como primera etapa», declaró Hazem Al Araji, uno de sus portavoces, desde Najaf (centro), citando un texto del jefe religioso.

«Si el gobierno no nos escucha, llamamos a la desobediencia civil en Bagdad y en las demás provincias», añadió. Y si los esfuerzos son vanos, amenazó con recurrir a «otros métodos», sin precisarlos. Sader ordenó en agosto del año pasado un cese el fuego a sus milicianos, acusados de haber desencadenado sangrientos enfrentamientos en la ciudad sagrada de Kerbala. Los combatientes del Ejército del Mahdi protagonizaron en el 2004 dos levantamientos contra las fuerzas estadounidenses que el año anterior habían ocupado Irak. Estados Unidos y el gobierno iraquí dijeron que la mayoría de seguidores de Al Sader acataron la orden, pero que otros seguían atacando a las tropas norteamericanas con morteros, cohetes y bombas.

En su declaración del martes, Sader acusa en cambio a las tropas iraquíes y a las fuerzas de «ocupación» de haber proseguido sus ataques contra sus milicianos, pese al alto el fuego. El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, supervisó personalmente las operaciones en Basora, indicó una fuente militar británica. La fuente precisó que las tropas británicas no participan en los combates. Los combates, con morteros y ametralladoras, empezaron cuando las tropas regulares entraron en el barrio de Al Tamiya, un bastión de los saderistas, comprobó un reportero de la AFP.

Los enfrentamientos se extendieron rápidamente a otras partes de Basora. El Ejército del Mahdi goza de gran popularidad entre los sectores pobres de la población. Desde que las tropas británicas que ocupaban Basora desde el 2003 restituyeron su control a los iraquíes en diciembre del 2007, la ciudad y su provincia son teatro de una lucha de influencia entre grupos chiítas rivales.

El movimiento saderista acusa al gobierno de servir los intereses de su gran rival en la comunidad chiíta, el Consejo Supremo Islámico Iraquí (CSII) de Abdel Aziz Hakim. El gobernador de la ciudad, Mohamed Al Waelli, pertenece a otra organización chita, el partido Fadhila (La Virtud), muy influyente en el sector petrolero, del cual el Estado obtiene casi todos sus ingresos.