Irán intensifica su alianza con latinoamericanos
Mientras tanto, Londres envía buques de guerra al golfo Pérsico.
CARACAS (AP).- En medio de fuertes tensiones con Occidente que hacen ver a Irán cada vez más solo en el escenario mundial, el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad comienza una gira que lo llevará por Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador, cuatro de sus más estrechos aliados internacionales. Estados Unidos le ha restado importancia a la visita, pero han surgido dudas sobre cual será la postura que asumirán estos gobiernos latinoamericanos frente a las fricciones surgidas entre Washington y Teherán por el paso en el Estrecho de Ormuz, y el posible endurecimiento de las sanciones de la Unión Europea (UE) ante el programa nuclear que adelanta Irán. Algunos analistas consideran esta gira del líder iraní como “intrascendente’’, mientras otros sostienen que busca “oxigenarse un poco’’ ante un contexto internacional adverso que enfrenta incluso en el propio Medio Oriente. Sobre la agenda que cumplirá Ahmadinejad en estos cuatro países, cuyos gobiernos son considerados por Washington de la izquierda radical, solo se sabe que el gobernante iraní acompañará al nicaragüense Daniel Ortega en su toma de posesión, y que firmará diversos acuerdos de cooperación en Caracas, Managua, La Habana y Quito. Irán ha intensificado sus relaciones con América Latina en los últimos siete años y su presidente ha visitado en cuatro oportunidades Venezuela, además de Brasil, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Cuba en los últimos cinco años. Teherán ha suscrito más de un centenar de acuerdos con sus socios latinoamericanos en materia petrolera, agrícola, industrial, militar, minera, financiera, de salud y construcción, pero su relación comercial más intensa la mantiene con Brasil con quien duplicó el intercambio comercial entre el 2009 y el 2010, y lo llevó de 1.240 millones a 2.240 millones de dólares. El ex mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva jugó un papel preponderante en ese acercamiento con Irán, cuando siendo presidente en el 2009 mantuvo una postura relevante ante la comunidad internacional de defensa del gobierno iraní en su afán por llevar adelante su programa nuclear, asegurando que la nación persa tenía derecho a desarrollar la energía atómica con fines pacíficos. Hasta ahora la sucesora de Lula, Dilma Rousseff, se ha manejado con más cautela respecto a Irán. Argentina -país que Ahmadinejad no ha visitado- tiene vigentes órdenes de arresto internacionales para el ministro de Defensa iraní Ahmad Vahidi y otros funcionarios sospechosos de participación en un ataque con bomba a un centro comunitario judío en Buenos Aires en 1994, que dejó 85 muertos. Ante las nuevas evidencias que habría recabado el organismo supervisor nuclear de Naciones Unidas que apuntarían a que Teherán estaría avanzando en la fabricación de armas atómicas, muchos países en el mundo han encendido las alarmas especialmente en Europa para un posible endurecimiento de las sanciones de bloqueo contra Irán, en concordancia con acciones similares que han emprendido Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá en los últimos meses. El profesor de estudios internacionales de la Universidad Central de Venezuela, Carlos Romero, afirmó que la gran incógnita que se plantea en esta visita de Ahmadinejad es cual será la posición que asumirán los gobiernos de Venezuela, Cuba, Ecuador y Nicaragua ante estos nuevos señalamientos que han surgido contra el programa nuclear iraní, las tensiones del Estrecho de Ormuz, y el posible endurecimiento de las sanciones por parte de la UE. Destacó que los cuatro países tienen “matices’’ en su política exterior. Agregó el analista que la diplomacia cubana y ecuatoriana suele comportarse de manera más ponderada que Venezuela o Nicaragua. “De cierta manera Ahmadinejad viene a esos países de América Latina con el propósito de oxigenarse un poco dado el contexto internacional y regional que tiene que es en este momento es muy contrario a sus posiciones tanto a nivel de lo que podemos llamar Medio Oriente y Asia Menor como también a nivel ya de Naciones Unidas. La pregunta es ¿si viene a buscar oxigeno, qué va a encontrar en estos países?, puntualizó el analista. (Ver recuadro En Foco).
El presidente iraní se reúne hoy con Chávez, en Caracas, afianzando una relación que lleva más de una década de existencia.
CARACAS (AP).- En medio de fuertes tensiones con Occidente que hacen ver a Irán cada vez más solo en el escenario mundial, el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad comienza una gira que lo llevará por Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador, cuatro de sus más estrechos aliados internacionales. Estados Unidos le ha restado importancia a la visita, pero han surgido dudas sobre cual será la postura que asumirán estos gobiernos latinoamericanos frente a las fricciones surgidas entre Washington y Teherán por el paso en el Estrecho de Ormuz, y el posible endurecimiento de las sanciones de la Unión Europea (UE) ante el programa nuclear que adelanta Irán. Algunos analistas consideran esta gira del líder iraní como “intrascendente’’, mientras otros sostienen que busca “oxigenarse un poco’’ ante un contexto internacional adverso que enfrenta incluso en el propio Medio Oriente. Sobre la agenda que cumplirá Ahmadinejad en estos cuatro países, cuyos gobiernos son considerados por Washington de la izquierda radical, solo se sabe que el gobernante iraní acompañará al nicaragüense Daniel Ortega en su toma de posesión, y que firmará diversos acuerdos de cooperación en Caracas, Managua, La Habana y Quito. Irán ha intensificado sus relaciones con América Latina en los últimos siete años y su presidente ha visitado en cuatro oportunidades Venezuela, además de Brasil, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Cuba en los últimos cinco años. Teherán ha suscrito más de un centenar de acuerdos con sus socios latinoamericanos en materia petrolera, agrícola, industrial, militar, minera, financiera, de salud y construcción, pero su relación comercial más intensa la mantiene con Brasil con quien duplicó el intercambio comercial entre el 2009 y el 2010, y lo llevó de 1.240 millones a 2.240 millones de dólares. El ex mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva jugó un papel preponderante en ese acercamiento con Irán, cuando siendo presidente en el 2009 mantuvo una postura relevante ante la comunidad internacional de defensa del gobierno iraní en su afán por llevar adelante su programa nuclear, asegurando que la nación persa tenía derecho a desarrollar la energía atómica con fines pacíficos. Hasta ahora la sucesora de Lula, Dilma Rousseff, se ha manejado con más cautela respecto a Irán. Argentina -país que Ahmadinejad no ha visitado- tiene vigentes órdenes de arresto internacionales para el ministro de Defensa iraní Ahmad Vahidi y otros funcionarios sospechosos de participación en un ataque con bomba a un centro comunitario judío en Buenos Aires en 1994, que dejó 85 muertos. Ante las nuevas evidencias que habría recabado el organismo supervisor nuclear de Naciones Unidas que apuntarían a que Teherán estaría avanzando en la fabricación de armas atómicas, muchos países en el mundo han encendido las alarmas especialmente en Europa para un posible endurecimiento de las sanciones de bloqueo contra Irán, en concordancia con acciones similares que han emprendido Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá en los últimos meses. El profesor de estudios internacionales de la Universidad Central de Venezuela, Carlos Romero, afirmó que la gran incógnita que se plantea en esta visita de Ahmadinejad es cual será la posición que asumirán los gobiernos de Venezuela, Cuba, Ecuador y Nicaragua ante estos nuevos señalamientos que han surgido contra el programa nuclear iraní, las tensiones del Estrecho de Ormuz, y el posible endurecimiento de las sanciones por parte de la UE. Destacó que los cuatro países tienen “matices’’ en su política exterior. Agregó el analista que la diplomacia cubana y ecuatoriana suele comportarse de manera más ponderada que Venezuela o Nicaragua. “De cierta manera Ahmadinejad viene a esos países de América Latina con el propósito de oxigenarse un poco dado el contexto internacional y regional que tiene que es en este momento es muy contrario a sus posiciones tanto a nivel de lo que podemos llamar Medio Oriente y Asia Menor como también a nivel ya de Naciones Unidas. La pregunta es ¿si viene a buscar oxigeno, qué va a encontrar en estos países?, puntualizó el analista. (Ver recuadro En Foco).
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