Joselo Rangel, el “tacvba” escritor
El guitarrista de Café Tacvba editó su primera ficción.
“One hit wonder” reúne veinte cuentos breves del guitarrista de Café Tacvba .
Groupies, novias celosas, mujeres que viven de vampirizar las experiencias de sus parejas y homosexuales afectados forman parte de la fauna propuesta por el mexicano Joselo Rangel, guitarrista de Café Tacvba, en “One hit wonder”, su primer libro de ficciones donde retrata, a través de arquetipos, dos comunidades signadas por una mirada sexista: la mexicana y la rockera.
“One hit wonder”, referencia a las bandas que alcanzan un solo éxito en su trayectoria, reúne veinte cuentos breves que Rangel, de 48 años, fue escribiendo en su blog textosmutantes.com.
Joselo está en Buenos Aires para presentar el volumen en la Feria del Libro -el viernes a las 20 en Zona Futuro y el sábado a las 16 en la sala Lugones- y contar un poco de qué se trata escribir para pocos y tocar para muchos: mantiene desde hace ocho años una columna en el diario Excélsior y hace casi tres décadas que forma parte de Café Tacvba, una de las bandas más importantes del rock latinoamericano.
“Todos mis textos son ficciones”, dice. “De repente veo una persona, o una situación, y me imagino la historia, como un juego. No hay nada autobiográfico. Aunque me gustaría escribir mi vida en algún momento. Leí la autobiografía de Pete Townshend pero la hizo a los 70 años. Me voy haciendo a la idea”, ríe.
En su libro, las Yokos Anónimas del cuento “Y.A!” son mujeres que metabolizan como propias las experiencias de sus parejas músicos: quieren tocar en sus bandas, ser destinatarias de sus canciones, ser deseadas por ajenos… Adán es expulsado por homosexual del paraíso en “El primer hombre”; y “Zorra” es la historia de una groupie que se decide a mostrar lo que escribe luego de que su amante bajista le robe la letra con la que logra el único éxito de la banda.
¿Los tópicos pueden ser un disparador creativo? “Los lugares comunes son una herramienta de trabajo, guardan ciertas verdades”, sostiene Rangel. “Siempre me voy con los clichés o los lugares comunes. Me divierte mucho y por algo existen: si me dicen que el mexicano es perezoso te voy a decir que es cierto. Los mexicanos están a punto de ganar el partido pero no pueden porque no se la creen”, grafica.
“Es como lo que pasa con José Agustín -remarca-, un autor de los años sesenta que usaba la ciudad como escenario de sus textos, muy urbano y muy rockero, a quien todos los mexicanos leen pero nadie cita. ¿Por qué nadie le da su lugar a José Agustín? Porque queda mal, es como poco intelectual. Yo lo quiero decir: Mi influencia mayor es José Agustín”.
Es así: Rangel escribe como se habla, en un guiño a la tradición de la literatura urbana de esa época: dice chela por cerveza, mota por marihuana, chava por chica. “Trabajo lo urbano, lo inmediato, con la gente que está en la calle, con su forma de hablar”.
Si de niño Rangel salía a ganar la calle, jugar con amigos y trepar árboles frutales en la geografía costera de Minatitlán, de adolescente terminó haciendo lo mismo en el Distrito Federal. “Llegar a Ciudad de México, a los ocho, fue fuertísimo, me causó pavor. Mis amigos me dijeron que me iban a meter en una pandilla y yo no sabía qué era eso, pero funcionaba como el nombre del monstruo. Y de ser un niño que andaba trepado a árboles frutales, me encerré a leer y ver mucha TV. Mucho después empecé a descubrir la ciudad, México y toda su riqueza”.
“La sociedad mexicana es machista: no es que lo perciba claramente porque escribo en automático, sin cuestiones. Es que soy como un extranjero, tengo la mirada del que no pertenece. Eso nos pasó con Café Tacvba. Y en los textos hago lo mismo, guardo la distancia necesaria como para ver qué ocurre y contarlo en forma de ficción”.
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