Juntar la tropa
O la jugada incluirá otros aderezos, como una campaña de movilización de los cuadros y las bases del MPN.
HÉCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar
Jorge Augusto rompió el silencio sobre la re-re y dejó abiertas todas las puertas para hacerla posible. El viernes en San Martín admitió que el tema no es un pecado mortal sino la felicidad del pueblo y hasta sugirió que la vía para alcanzar ese estado de dicha ciudadana bien podría ser una enmienda. Con todo, no dijo lo principal: que es él quien quiere seguir en el 2015. En ese plan, la pregunta que cualquiera puede formularse es si el operativo clamor está realmente maduro; si el desenlace es tan inminente como parece; si con un par de actos multitudinarios, para que no sean sólo los funcionarios quienes lo piden, se fijará fecha y chau. O si, en cambio, esta difícil jugada requiere aún de ciertas movidas imprescindibles. Precisamente, esta semana se empezó a vislumbrar que el operativo incluirá otros aderezos, como una campaña de movilización de los cuadros y las bases del MPN, un tanto adormecidas por un estilo de conducción política sosegado y cordial pero por momentos un tanto perezoso. Es lo que se vio el viernes en San Martín. Sapag reunió a funcionarios y cuadros del partido y les echó un discurso en el que rescató las banderas de Felipe Sapag en el 63 de cara al “compromiso y la militancia” que deberá aportar cada uno de ahora en más para que el partido siga siendo “alternativa” en el 2013 y en el 2015. “Siempre hay una especie de catarsis entre las seccionales del MPN y los funcionarios. Si no se ven las caras, unos se enojan y otros se aburguesan. Por eso lo mejor es juntar la tropa y hacer una reunión una vez por mes en un lugar diferente, para que nadie se haga el distraído”, explicó un operador cercano al gobernador. Dicho en otros términos, la re-re no es soplar y hacer botellas; para lograr un operativo clamor en serio hay que calentar bien la pava y eso, justamente, en el MPN hace rato que no se ve. “No queremos pelearnos con todo el mundo como hacía Sobisch, queremos que todos se convenzan de que tienen que defender el proyecto con militancia”, apuntó el interlocutor. Se explayó sobre el hecho de que algunos no se dan cuenta de que el MPN “ya no gana porque tiene que ganar” y puso como ejemplo que el partido ha perdido las principales ciudades. “Nuestros adversarios se han perfeccionado”, apuntó y, en ese contexto, advirtió que tal y como están hoy las cosas “sólo la movilización y la militancia” pueden asegurarle al partido provincial el triunfo en el futuro. De manera que en el gobierno hay conciencia de que no se llega al 2013 ni a la re-re –mucho menos al 2015– sin ocupar los espacios políticos y sociales de la provincia. Esto es más dramático aún con la crisis actual y la estrechez de recursos que acusan las finanzas provinciales. Una muestra es lo que pasa con los estatales. Para el gobierno, en este semestre no hay ninguna posibilidad de acceder a sus planteos. Con los bonos se podrán fortalecer las arcas provinciales y con ello solucionar éste y otros problemas pendientes. Pero eso demandará tiempo, el necesario para tramitar la autorización de Nación para contraer el endeudamiento y para buscar a los inversores, que desde luego no abundan en el mundo actual. “Todo eso insumirá seis meses, hasta fin de año por lo menos”, explicó el hombre del gobernador. Para el oficialismo el horizonte del 2013 y el 2014 se avizora más alentador. Entre otras cosas porque si se verifica el crecimiento de YPF, al que está atada en buena medida la provincia por las acciones y por las regalías, vendrá el respiro esperado. Al fin y al cabo, Neuquén terminó colocada como la mayor accionista luego de la Nación, por encima de sus pares de la Ofephi, de Repsol y del mexicano Slim. En este plan, la suerte de la provincia está atada más que nunca a la petrolera estatal y al gobierno nacional. Eso tiene su expresión política en la re-reelección. Sapag no sólo la impulsa en la provincia sino que lo hará a nivel nacional: según refieren sus íntimos, saldrá a hacer campaña para que se elimine la “restricción” de la Constitución nacional y “sea el pueblo el que decida”. Eso sí, en lo que se refiere a la carta magna local, el método elegido finalmente no sería la reforma por Convención, como quiere el kirchnerismo para el país, sino a través de una enmienda. “Como en los 90”, dijo Sapag en referencia a la que hizo Sobisch en su primera gestión. Pero, en todo caso, los estrategas del oficialismo advierten que no hay tanto apuro. Que el cambio no necesariamente se hará en el 2013, con las elecciones legislativas nacionales, que “se puede hacer perfectamente en el 2014”. Y que, “por ahora, es preferible esperar”. En el quiroguismo ven estos aprontes con cierta aprensión. Como Sapag no termina de hacer explícita su propia postulación, prefieren reservarse para el contragolpe. “Resulta que la enmienda sería una ley, de un solo artículo, para beneficiar a una sola persona, que es Sapag. Pero encima él no lo quiere decir. Para nosotros, mientras no sea explícito el tema es abstracto, no vamos a opinar”, razonan. Y acuden a una metáfora impregnada de ironía para poner en negro sobre blanco la jugada del adversario: “Es como si te dijeran ‘preparame un asado grande, a la leña; salamín picado grueso y buen vino’, y cuando uno les dice que sí y les pregunta a qué hora vienen, responden que todavía no saben si van a venir”. Además, el quiroguismo esgrime una encuesta recientemente realizada según la cual, dice, más del 60% de los consultados está en contra de que se cambie la Constitución para introducir la reelección indefinida. No por nada uno de los bastoneros de Quiroga, Marcelo Inaudi, salió a explicar que “el MPN está en extinción” y que la re-re “es un manotazo de ahogado”. Esta semana también afloró el proyecto del intendente de Cutral Co, Ramón Rioseco. El expiquetero lleva una gestión ordenada –reconocen sus adversarios–, pero parece que eso no le alcanza: quiere ser gobernador.
NEUQUÉN