Estaba en el lugar equivocado, su vida dio un giro dramático y enfrentará un juicio acusado por un homicidio en Bariloche
La fiscalía pidió que el imputado sea juzgado por un tribunal de jueces profesionales, mientras que la querella demanda un juicio por jurados para Ismael Choque Vargas acusado de matar a Gastón Latiff. La defensa tiene otra teoría para explicar lo que ocurrió. El juez resolverá el lunes.
A las 22.30 del 10 de febrero del 2025,Ismael Choque Vargas estaba en el lugar equivocado. Había ido a comprar con su novia a la despensa de la calle Namuncurá y La Habana de Bariloche. Por esas vueltas del destino, en ese comercio se cruzó con Gastón Latiff. En un puñado de minutos, la vida de Choque Vargas dio un giro dramático. El joven le asestó varias puñaladas a Latiff, pero un puntazo en el cuello le provocó una hemorragia fatal a la víctima, que murió en la entrada del comercio ante la mirada atónita de varios testigos.
Desde entonces, Choque Vargas está detenido. Y ahora está a un paso de ir a juicio con un tribunal de jueces técnicos o con un jurado popular.
Este jueves comenzó la audiencia del control de la acusación, en la que la fiscal Silvia Paolini y los abogados Martín Govetto y Marcela Fragala, que representan a la familia de la víctima que se constituyó en querellante en la causa, presentaron la acusación contra Choque Vargas.
Paolini relató ante el juez Marcelo Álvarez Melinger que el hecho atribuido al acusado ocurrió entre las 22.30 y las 22.50 del 10 de febrero del 2025, en la despensa Quimey Ruca, ubicada en la intersección de las calles La Habana y Namuncurá del barrio San Francisco IV de Bariloche.
Contó que Latiff entró al comercio acompañado de su pareja y fue en busca de cuatro varones que estaban en ese local. Hubo una discusión fuerte. Por eso, el dueño de la despensa les exigió a todos que se fueran. Fuentes judiciales recordaron que el joven fue a exigirles a los cuatro muchachos (que no fueron identificados) que le devuelvan su celular que le habían robado.
Cuando el propietario del comercio los echó, Latiff reaccionó furioso, lo acorraló al hombre contra un mostrador y comenzaron a forcejear. Choque Vargas observó lo que pasaba. Según la teoría de la defensa, pensó que se trataba de un robo y resolvió intervenir.
Sujetó por detrás a Latiff y lo separó. El joven enfrentó a Choque Vargas, que extrajo un cuchillo, con una hoja de 16 centímetros, y le provocó seis lesiones en varias partes del cuerpo. Cuando la víctima se retiraba, el acusado le dio un puntazo en el cuello que perforó una arteria del agredido, que se desplomó al suelo. En pocos minutos murió por la hemorragia.
Juicio por jurados o juicio convencional
La fiscalía y la querella acusaron al imputado por homicidio simple. Pero plantearon distintas modalidades de juicio. Paolini expresó que la pretensión de pena de la fiscalía era no mayor a 12 años de prisión. Por lo tanto, el acusado debería ser juzgado por un tribunal de jueces profesionales.
En cambio, la querella planteó que pretende una condena de 15 años de prisión, lo que habilita el juicio por jurados.
El acusado estuvo asistido por el defensor público Nelson Vigueras y la defensora penal adjunta Mónica Goye. “No hay objeciones formales ni a la acusación ni a la calificación legal (de homicidio)”, manifestó Vigueras. “Sí tenemos una teoría del caso distinta”, aclaró. Para la defensa se trató de un homicidio cometido en un estado de emoción violenta.
En la extensa audiencia, la fiscalía, la querella y la defensa ofrecieron las pruebas que pretenden introducir en el juicio para probar sus teorías, para el control del juez.

Los cruces por las pruebas
Sin embargo, hubo desencuentros con relación al informe de la reconstrucción del hecho que hizo una perito del Ministerio Público Fiscal. Vigueras se opuso a incorporar ese informe porque sostuvo que no tuvo el consentimiento de la defensa. También, objetó otros informes elaborados por profesionales ofrecidos por la querella, porque no tuvieron el control de la defensa.
La fiscalía y la querella solicitaron al juez que acepte el informe de la perito que da cuenta de cómo fue la secuencia del hecho que desencadenó en el homicidio de Latiff.
La defensa pidió incluir el informe de la psiquiatra forense del Poder Judicial, Verónica Martínez, tras una junta médica con otras profesional, que evaluó al imputado y determinó que tuvo un “trastorno mental transitorio compatible con emoción violenta” en el momento del hecho. Que el joven tiene ideas persecutorias y paranoides por su historia de vida y situaciones traumáticas que enfrentó.
“Pretendemos presentar al debate que Choque Vargas eras una persona que se dedicaba a su trabajo, y que venía de trabajar, que fueron con su novia a hacer compras a la despensa para limpiar la casa que le habían prestado” en el barrio San Francisco IV. Para la defensa, la reacción del acusado se explica porque “sintió amenazada su integridad física y la de su pareja”.
La querella tiene otra teoría. Fragala sostuvo que Choque Vargas no fue agredido por la víctima, que solo se defendió de los puntazos y que cuando se retiraba del comercio el acusado lo apuñaló en el cuello. Planteó que tiene testigos para comprobar su teoría e informes que contradicen la hipótesis exculpatoria del acusado.
Un sueño que terminó en pesadilla
El acusado, de nacionalidad boliviana, vivía hasta hace un tiempo en Chile, donde cursó estudios superiores y logró recibirse como técnico en nivel superior automatización y robótica.
Fuentes judiciales comentaron a Diario RÍO NEGRO que Choque Vargas, de 22 años, había conocido por redes sociales a su novia. La chica argentina vivía en Bariloche. Vivieron un tiempo en Chile y resolvieron mudarse a esta ciudad para convivir y empezar un proyecto juntos en una casa que le habían prestado. Pero la noche del 10 de febrero del 2025 todo se desmoronó.
El imputado cumple la prisión preventiva desde febrero del año pasado en el área de Salud Mental del hospital Ramón Carrillo de esta ciudad.
La audiencia de control de acusación no finalizó. Por la complejidad del caso, el juez resolvió tomarse 48 horas, que le permite el Código Procesal Penal vigente, para analizar cada uno de los planteos que formularon la fiscalía, la querella y la defensa. Por eso, informará su decisión el lunes desde las 14.
A las 22.30 del 10 de febrero del 2025,Ismael Choque Vargas estaba en el lugar equivocado. Había ido a comprar con su novia a la despensa de la calle Namuncurá y La Habana de Bariloche. Por esas vueltas del destino, en ese comercio se cruzó con Gastón Latiff. En un puñado de minutos, la vida de Choque Vargas dio un giro dramático. El joven le asestó varias puñaladas a Latiff, pero un puntazo en el cuello le provocó una hemorragia fatal a la víctima, que murió en la entrada del comercio ante la mirada atónita de varios testigos.
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