La ahorcó con los cordones de las zapatillas

También le dio puntazos con un destornillador. Ocurrió en agosto pasado en Rincón de los Sauces.

Redacción

Por Redacción

Neuquén

NEUQUÉN (AN).- Claudia Contreras esperó a su nueva pareja. Él llegó y tuvieron relaciones. De pronto le sonó el celular y anunció que tenía que irse. “¡Claro, ya está. Ya te vas!”, le dijo y ante la negativa del hombre a quedarse le dio una bofetada.

Ese fue su último acto, ya que él arremetió a golpes de puño contra ella, la dejó tendida en el piso en donde la apuñaló ocho veces con un destornillador, para finalmente tomar los cordones de las zapatillas de ella y ahorcarla.

El cuerpo de Claudia fue encontrado muchas horas después, dado que a los vecinos les pareció extraño que por horas la casa tuviera la puerta abierta.

La brutal agresión ocurrió el 13 de agosto pasado poco después de la medianoche en el barrio ADUS de Rincón de los Sauces.

Ayer, diez meses después, Aníbal Norberto Liendaf fue acusado de homicidio agravado por cuestiones de género y se dispuso que permanezca tres meses en prisión preventiva hasta el inicio del juicio.

Inicialmente se sospechó que su hijo de 17 años habría sido quien la mató, pero en noviembre un testigo reveló que Liendaf le confesó el crimen.

Carlos Reinoso, quien vivía junto al acusado en esa época en la localidad petrolera, contó que el ahora acusado llegó pasadas las 3 de la mañana a la casa, y entre copas le confesó “la maté a la mina”.

Allí inició su relato, detallado y coincidente con las múltiples lesiones que el médico forense constató en la mujer de 38 años.

Mientras quemaba la ropa, las zapatillas y el celular de Claudia en una salamandra de su casa, Liendaf le dijo a Reinoso que había usado un destornillador para apuñalarla y que la ahorcó con los cordones de las zapatillas que estaba quemando.

No se percató que dejó el cordón con el que la estranguló, el cual fue encontrado al lado del cuerpo. De ese cordón los peritos extrajeron una muestra de ADN que el año pasado se cotejó con la del hijo y dio negativo. Se lo había sindicado por sus problemas con las drogas.

El segundo de examen de ADN no dio lugar a dudas y coincidió con el de Liendaf.

Pese a la contundencia de las pruebas el albañil, que también afronta una causa por abuso sexual de un niño, dijo que apenas conocía a la mujer porque era la que le daba las bolsas de un plan alimentario.

A pedido del fiscal Agustín García el juez Marcelo Muñoz dispuso que cumpla tres meses de prisión preventiva, dado que testigo clave tiene miedo y por eso se fue a vivir a Catamarca.


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