La ansiedad es la peor enemiga y la paciencia la principal aliada de los expertos
Los operadores que cotejan a diario huellas papilares tienen una característica común: son pacientes. La ansiedad es la peor enemiga para este tipo de trabajo al milímetro.
El subcomisario Edgar Castro, a cargo del Gabinete de Criminalística de Viedma, no se cansa de señalar que en los esclarecimientos de hechos importantes como el homicidio de Irma Casadei “el gran mérito es el del personal de rastros, que tienen siempre la inquietud y el ojo adiestrado con huellas que han levantado y que hasta las tienen grabadas (en la mente), sobre todo en los hechos graves”. Puntualizó que lo que indica el rastro en un determinado lugar es presencia allí de la persona en cuestión, y no autoría del delito para lo cual se requiere de otros resultados. En el caso Casadei el detenido Levin “estuvo allí pero hay que determinar qué hacía”, explicó.
En referencia a otros casos positivos detalló varios de robos comunes, así como la identificación del autor del reciente homicidio del docente que si bien figuraba como sospechoso “fue identificado porque tenía antecedentes”. También recordó el crimen de un hombre de apellido Heisler ocurrido hace años en el barrio San Martín de Viedma, hecho en el que una huella digital levantada del picaporte de la puerta de ingreso pudo involucrar a un parapsicólogo que fue condenado a perpetua junto con la viuda de la víctima.