La clase, el profesor…
“Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron, al analizar la universidad francesa de los años 70, señalaron que en la enseñanza universitaria la relación con la realidad se producía ‘a través del velo de la ilusión retórica’, y que la escuela del estudiante asociaba al fuerte efecto de la ‘ideología carismática’ del profesor. Sin embargo, la ilusión retórica podría ser leída desde otra perspectiva, desde su componente productivo. Si en la Alemania del siglo XIX o en Francia de los años 70 emerge la crítica a la clase teórica como escena central de la transmisión universitaria, en la Argentina de las últimas décadas del siglo XX la clase teórica combinó elementos tradicionales y emergentes, despertando en los estudiantes recuerdos e interpretaciones disímiles: en algunos casos centrados en el ‘carisma’ del profesor y en la calidad de sus clases, en otros en la experiencia de una escucha aburrida, dispersa o lábil en las desangeladas aguas de la UBA. Las clases teóricas se dictaron en aulas colmadas, sin lugar suficiente ni buena acústica y con avatares de todo tipo. Los relatos de los estudiantes desmontaron la ‘ilusión teórica’ de las clases, pero eso no les impidió recuperar la política del conocimiento, la poética del profesor, a pesar de la clausura epocal que la signaba, y establecer una filiación, aún cuando todo vínculo con el conocimiento da cuenta de una relación con lo desconocido y con la extranjeridad del otro”. (Sandra Carli en “El estudiante universitario”, Siglo XXI) Sandra Carli es doctora en Educación por la UBA e investigadora independiente del Conicet y profesora en la Facultad de Ciencias Sociales de aquella universidad. Es autora, entre otras obras, de “Niñez, pedagogía y política. Transformación de los discursos acerca de la infancia en la historia de la educación argentina 1880-1955” y “La memoria de la infancia”.
“Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron, al analizar la universidad francesa de los años 70, señalaron que en la enseñanza universitaria la relación con la realidad se producía ‘a través del velo de la ilusión retórica’, y que la escuela del estudiante asociaba al fuerte efecto de la ‘ideología carismática’ del profesor. Sin embargo, la ilusión retórica podría ser leída desde otra perspectiva, desde su componente productivo. Si en la Alemania del siglo XIX o en Francia de los años 70 emerge la crítica a la clase teórica como escena central de la transmisión universitaria, en la Argentina de las últimas décadas del siglo XX la clase teórica combinó elementos tradicionales y emergentes, despertando en los estudiantes recuerdos e interpretaciones disímiles: en algunos casos centrados en el ‘carisma’ del profesor y en la calidad de sus clases, en otros en la experiencia de una escucha aburrida, dispersa o lábil en las desangeladas aguas de la UBA. Las clases teóricas se dictaron en aulas colmadas, sin lugar suficiente ni buena acústica y con avatares de todo tipo. Los relatos de los estudiantes desmontaron la ‘ilusión teórica’ de las clases, pero eso no les impidió recuperar la política del conocimiento, la poética del profesor, a pesar de la clausura epocal que la signaba, y establecer una filiación, aún cuando todo vínculo con el conocimiento da cuenta de una relación con lo desconocido y con la extranjeridad del otro”. (Sandra Carli en “El estudiante universitario”, Siglo XXI) Sandra Carli es doctora en Educación por la UBA e investigadora independiente del Conicet y profesora en la Facultad de Ciencias Sociales de aquella universidad. Es autora, entre otras obras, de “Niñez, pedagogía y política. Transformación de los discursos acerca de la infancia en la historia de la educación argentina 1880-1955” y “La memoria de la infancia”.
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