“La condición docente hoy”
La definición del docente como trabajador de la educación subraya su papel productivo dentro de la sociedad y el reconocimiento que debe merecer su labor desde el punto de vista de las condiciones laborales que han de ser satisfechas, de acuerdo con la responsabilidad social que asume su actividad, que no es ni más ni menos que asegurar en tiempo presente la inclusión de los estudiantes en las culturas y en el proceso de conocimiento que es hoy reconocido como derecho social. Sin embargo, esta relación función y reconocimiento se conjuga en los tiempos que corren casi paradójicamente: por un lado operan niveles crecientes de responsabilidad y, por otro, descalificación y pérdida del estatus social simbólico. Esta paradoja descalifica el ser docente y mina las bases de la seguridad profesional del trabajo educativo. Éste hace la cultura y la historia, crea, transforma, inventa, siempre que el tiempo de la actividad laboral sea tiempo vivo, de libertad, lleno de contenido, de íntima implicación del sujeto, donde el sentido del pasado y del futuro se hace presente para enfrentar los problemas de la vida colectiva. Esta afirmación que vale para el trabajo en general, en el caso del docente adquiere una particularidad: si acordamos que educar es donar sin dejar al otro en deuda –ofrecer un tesoro a otro a partir de reconocerlo como sujeto y no como objeto de un acto bondadoso–, la enseñanza queda colocada fuera del mercado y en el plan de la alianza solidaria entre ciudadanos que buscan desarrollarse en clave de ciudadanía plena. Pero si el trabajo se desliga de la cultura y no es reconocido social y políticamente aparece el malestar como condición predominante. Estaremos en presencia de una plena restitución de la identidad de la profesión docente y de las tareas pedagógicas que le están asociadas cuando los educadores recuperen la plena significación de la labor que realizan, agregando a ello la dimensión social y política de la tarea y el reconocimiento efectivo de su quehacer. Concebir al docente como trabajador implica que la dignidad de su labor y las condiciones en que la realiza requieren bases salariales y condiciones de trabajo que satisfagan sus necesidades, que se reconozca su derecho a la sindicalización y que en el funcionamiento del sistema educativo estén previstas las necesidades que tenga de capacitación y actualización continua. De esta manera podrá ser copartícipe de las acciones para garantizar la mejora de la calidad de la educación en su comunidad y los derechos de los alumnos a una apropiación de los conocimientos que le permitan valerse y participar en la sociedad. Todo esto forma parte de un mismo proyecto: democratizar la sociedad y la educación como derecho social. Porque en esencia todos somos uno. Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 – Roca
Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 – Roca