“La contaminación mata. ¿Responsables?”
De un libro sobre “Contaminación: la principal consecuencia del aumento poblacional” extrajimos el siguiente párrafo: “La contaminación, a la larga o a la corta, mata. Quien contamina o quien teniendo el poder (o la obligación) de impedir que otros contaminen, ambos, matan”. Unos por acción, otros por omisión. Sobre este problema nos referiremos a la contaminación de los acuíferos (lagos, ríos, arroyos) de las provincias de Río Negro y Neuquén, comenzando por tomar, resumidos, datos que publicó el “Río Negro” el 31 de mayo, en un valiosísimo trabajo que abarcó las páginas 23 a la 26. El primer párrafo dice: “El medioambiente de ambas provincias soporta una creciente presión por sus ciudades de expansión y en las que no se realizan las inversiones suficientes en sus sistemas sanitarios”. A continuación, documentó cifras –que sintetizaremos parcialmente– sobre efluentes cloacales. • Zona lagos: Bariloche, con su planta al límite en los picos turísticos vuelca los líquidos sin tratar al Nahuel Huapi. • San Martín: lleva años contaminando el lago Lácar. Se espera inaugurar este año dos nuevas plantas, que podrían absorber el crecimiento futuro. • La Angostura: único municipio de primera categoría que no tiene ninguna planta. • Junín de los Andes: superada su planta, contamina el río Chimehuín. • Neuquén capital: a 43 años de inicio de la planta Tronador, aún no se constituyeron los doce módulos pensados en 1970 para 45.000 personas. Sólo esta planta vuelca hoy 70.000.000 (¡sí, setenta millones!) de litros de efluentes sin tratar. Desde Plottier, sobre el Limay, avanza la contaminación, ya que no puede tratar el 60% de los que recibe (dato del EPAS). • Valles rionegrinos: Allen, el brazo que cruza la Isla 19, totalmente contaminado. Gral Roca: la planta trabaja al límite desde hace años. Choele: no tiene ninguna planta. Viedma y Patagones: con su capacidad al límite (datos aportados por ARSA). Efluentes industriales: pese a la excelente tarea en este ítem del DPA, informan que aún en el Alto Valle hay nueve industrias que tiran su desechos crudos. Lo señalado avala la carta de lectores “La inexorable muerte del río Negro” y a que intentemos una reflexión de cierre: ¿de quién dependen las escasas inversiones en sistemas sanitarios? Directa, única y exclusivamente de los gobiernos centrales de ambas provincias. O sea, los gobernadores de las últimas décadas. De los actuales, esperemos recojan el mensaje, están a tiempo. Porque si no, sabiendo que “el agua es vida” y que quien la contamina mata, la única conclusión posible es que nuestros gobiernos son los responsables de evitar a futuro la desaparición de nuestra fuente de vida: el río Negro. Si no lo hacen, por omisión, matarán. Carlos H. López DNI 4.820.317 Asociación Ecológica de Gral. Roca ecologiroca@gmail.com
Carlos H. López DNI 4.820.317 Asociación Ecológica de Gral. Roca ecologiroca@gmail.com
De un libro sobre “Contaminación: la principal consecuencia del aumento poblacional” extrajimos el siguiente párrafo: “La contaminación, a la larga o a la corta, mata. Quien contamina o quien teniendo el poder (o la obligación) de impedir que otros contaminen, ambos, matan”. Unos por acción, otros por omisión. Sobre este problema nos referiremos a la contaminación de los acuíferos (lagos, ríos, arroyos) de las provincias de Río Negro y Neuquén, comenzando por tomar, resumidos, datos que publicó el “Río Negro” el 31 de mayo, en un valiosísimo trabajo que abarcó las páginas 23 a la 26. El primer párrafo dice: “El medioambiente de ambas provincias soporta una creciente presión por sus ciudades de expansión y en las que no se realizan las inversiones suficientes en sus sistemas sanitarios”. A continuación, documentó cifras –que sintetizaremos parcialmente– sobre efluentes cloacales. • Zona lagos: Bariloche, con su planta al límite en los picos turísticos vuelca los líquidos sin tratar al Nahuel Huapi. • San Martín: lleva años contaminando el lago Lácar. Se espera inaugurar este año dos nuevas plantas, que podrían absorber el crecimiento futuro. • La Angostura: único municipio de primera categoría que no tiene ninguna planta. • Junín de los Andes: superada su planta, contamina el río Chimehuín. • Neuquén capital: a 43 años de inicio de la planta Tronador, aún no se constituyeron los doce módulos pensados en 1970 para 45.000 personas. Sólo esta planta vuelca hoy 70.000.000 (¡sí, setenta millones!) de litros de efluentes sin tratar. Desde Plottier, sobre el Limay, avanza la contaminación, ya que no puede tratar el 60% de los que recibe (dato del EPAS). • Valles rionegrinos: Allen, el brazo que cruza la Isla 19, totalmente contaminado. Gral Roca: la planta trabaja al límite desde hace años. Choele: no tiene ninguna planta. Viedma y Patagones: con su capacidad al límite (datos aportados por ARSA). Efluentes industriales: pese a la excelente tarea en este ítem del DPA, informan que aún en el Alto Valle hay nueve industrias que tiran su desechos crudos. Lo señalado avala la carta de lectores “La inexorable muerte del río Negro” y a que intentemos una reflexión de cierre: ¿de quién dependen las escasas inversiones en sistemas sanitarios? Directa, única y exclusivamente de los gobiernos centrales de ambas provincias. O sea, los gobernadores de las últimas décadas. De los actuales, esperemos recojan el mensaje, están a tiempo. Porque si no, sabiendo que “el agua es vida” y que quien la contamina mata, la única conclusión posible es que nuestros gobiernos son los responsables de evitar a futuro la desaparición de nuestra fuente de vida: el río Negro. Si no lo hacen, por omisión, matarán. Carlos H. López DNI 4.820.317 Asociación Ecológica de Gral. Roca ecologiroca@gmail.com
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