“La división de la sociedad ahora se
da también adentro del peronismo”

Raanan Rein, especializado en el estudio del movimiento justicialista, piensa que “todo indica que el 2015 será el final del capítulo kirchnerista aunque, como fenómeno populista que es, el peronismo busca adaptarse a las circunstancias para mantenerse en el poder”.

Redacción

Por Redacción

entrevista: RAANan REIN, HISTORIADOR ISRAELÍ

–¿Qué cariz le da el historiador extranjero al estudio de un fenómeno tan autóctono como el peronismo?

–Los historiadores extranjeros tenemos la desventaja de no vivir aquí; como contracara, podemos analizar un tema –por ejemplo el peronismo– con cierta distancia por no estar inmersos en la controversia política, lo cual evita tener que pronunciarse a favor o en contra.

–¿Cómo define al peronismo?

–El fenómeno peronista es la máxima expresión del populismo latinoamericano; cuando hablo de populismo no es necesariamente para destacar sus elementos negativos, ya que tiene claroscuros. Por un lado, el populismo en general –y el peronismo en especial– comprende un elemento democratizador y una política de redistribución de la riqueza hacia los sectores más humildes; sin embargo, también denota aspectos autoritarios, busca rivales (reales o imaginarios) pues para movilizar el apoyo popular hace falta buscar un enemigo y tiene una visión maniquea que cataloga a cualquier opositor como antipatria o traidor, uno de los aspectos menos positivos.

–¿Puede circunscribir aún más el concepto “populismo”?

–Cuando enseño explico que hay diez claves para describirlo; entre otras, un componente nacionalista, antiliberal, una concepción estatista que otorga al Estado un papel clave, énfasis en la cultura popular y el folclore y una retórica que tiende a polarizar la sociedad y movilizar el apoyo al gobierno.

–Con dirigentes tan distintos como Juan Perón, Carlos Menem, Néstor y Cristina Kirchner, ¿hay un denominador común en el justicialismo?

–El peronismo fue desde siempre heterogéneo, su fuerza radicó en integrar corrientes ideológicas que representaban distintos sectores de la población: los momentos más problemáticos del peronismo han sido cuando una sola corriente llegó a hegemonizar el poder dentro del movimiento. La división actual de la sociedad argentina no es sólo entre peronistas y antiperonistas sino también dentro del propio peronismo.

Peronismo y kirchnerismo

–¿Tiene algo que ver el kirchnerismo con el peronismo tradicional?

–Hay, por un lado, muchas diferencias porque el contexto nacional e internacional actual es muy diferente de aquel del primer peronismo de los 40 y 50. De todos modos, en el poder el justicialismo aprovecha del mito para avanzar en una agenda política determinada. Por otra parte, los populismos son movimientos reformistas, no revolucionarios, que incluyen una corriente más radical (como el kirchnerismo) con un discurso semirrevolucionario, mientras otras tendencias son más moderadas.

–¿Cristina Kirchner podrá imponer algún heredero o el peronismo se va a distanciar a medida que la presidenta pierda poder?

–Parece que en diciembre del 2015 va a terminar el capítulo kirchnerista en la historia argentina, como ocurrió con el menemismo.

–¿El justicialismo seguirá gobernando después de Cristina?

–Las alternativas (Massa y Scioli) estarían surgiendo dentro del movimiento peronista, pero faltan dos años, lo que en política es una eternidad. Si el peronismo va a seguir dividido no es imposible pensar que pierda las próximas elecciones.

–¿El peronismo refleja el desdén mayoritario de la gente hacia las instituciones?

–Ha polarizado la sociedad, lo que achica los espacios para el diálogo y alcanzar un consenso mínimo para asegurar la estabilidad que permita llevar adelante proyectos importantes. Lo que está sucediendo es que el peronismo está fracturado entre sectores que no logran dialogar o llegar a un acuerdo.

–¿Cómo explica que el peronismo siempre parece encontrar la manera de sucederse a sí mismo?

–Una característica del populismo y del peronismo es esta capacidad de adaptarse a las circunstancias cambiantes; al ser un movimiento policlasista, tiene esta flexibilidad que le permite resurgir.

–Usted se refirió a la dimensión continental del populismo peronista, ¿lo observa similar al chavismo?

–Hay similitudes respecto del liderazgo carismático, del énfasis de lo nacional y social, la cuestión del Estado y los medios. Existen diferencias de magnitud y respecto del grado de institucionalización, la autonomía de los jueces, porque los aspectos históricos son distintos. Hay que tener cuidado con las analogías porque no toman en cuenta la idiosincrasia de cada sociedad.

–¿Por qué en otros países no existe un fenómeno similar al peronismo?

–Argentina no es el único país populista, lo son también Ecuador y Bolivia, con otras características; lo fue Colombia en los 40 con Gaitán, el Brasil de Getulio Vargas y, más adelante, Perú con Velasco Alvarado. Los populismos pueden tener más chances de alcanzar el gobierno cuando la institucionalidad de los partidos es baja.

–El vínculo de las administraciones peronistas con el mundo también es complejo, como lo demuestra la cambiante relación con Estados Unidos.

–El peronismo, con su componente nacionalista, tiende a adoptar un discurso antinortemericano y antiimperialista, pero la Argentina siempre fue identificada con Occidente. Actualmente está menos cerca de Estados Unidos, pero las cosas pueden cambiar en este mandato o dentro de dos años.

Claudio Rabinovitch


entrevista: RAANan REIN, HISTORIADOR ISRAELÍ

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