La economía, al margen de las PASO
Junio es el mes clave para conocer quiénes y cómo disputarán las elecciones primarias, abiertas y obligatorias (PASO) del 9 de agosto, cuyos resultados permitirán perfilar a los candidatos con mayores chances de imponerse en los comicios presidenciales, ya sea en la primera vuelta del 25 de octubre o en la segunda el 22 de noviembre.
LA SEMANA ECONÓMICA
Pasado mañana vence el plazo para presentar las alianzas electorales que participarán de las PASO nacionales y bonaerenses y allí se sabrá cuántos candidatos de la oposición serán de la partida contra los dos presidenciables del oficialismo (Daniel Scioli y Florencio Randazzo), que hoy compiten por mostrarse como más cristinistas sin dejar de lado chicanas personales. No será lo mismo, por caso, que Mauricio Macri y Sergio Massa se dividan entre ellos el voto opositor o formen parte de una coalición, que hasta ahora viene rechazando el líder del Pro. Doce días más tarde -el lunes 22- será el límite para inscribir a los candidatos a presidente y vicepresidente de la Nación; a legisladores nacionales y a gobernador y vice de la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país. Entonces se conocerá qué rol ocupará Cristina Kirchner, no sólo como candidata (probablemente a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires), sino como virtual jefa del oficialismo o de la oposición, según el resultado de las presidenciales. También quién será candidato a vice de cada uno de los postulantes, donde sólo se conoce al economista Lucas Llach como compañero de fórmula del radical Ernesto Sanz (aliado al Pro). Enfrascados en estas internas contra el reloj, los presidenciables actúan como si estuvieran en un limbo, donde claramente no figuran los problemas económicos que habrán de heredar a fin de 2015. Ni siquiera se pronuncian a favor ni en contra de algunas cuestiones inmediatas, como el paro nacional dispuesto para mañana por los gremios del transporte con el apoyo de las centrales obreras opositoras. La consigna parece ser “no hacer olas” para no correr el riesgo de perder potenciales votantes. Este silencio es más llamativo en la oposición, que incluso ha dejado pasar la oportunidad de replicar varios exabruptos presidenciales. Uno, el uso y abuso de la cadena oficial de medios por parte de CFK -22 oportunidades en lo que va de 2015- en actos de proselitismo para sus candidatos provinciales o nacionales (excepto con Scioli). Sólo para Martín Sabbatella (titular de Afsca) ese uso se justifica por tratarse de anuncios de “importancia institucional”. Otra gaffe de CFK fue haber afirmado que nadie le puede dar lecciones a su gobierno sobre cómo hacer crecer a la economía, cuando es público y notorio que es su segundo mandato el PBI habrá mostrado un virtual estancamiento (0,5%), sin creación neta de empleo privado y con una inflación más alta, sólo contenida en el 2015 a base de atraso cambiario y tarifario. Probablemente este impasse dure hasta el domingo 9 de agosto. Después de las PASO, quienes resulten con mayores chances de disputar la presidencia estarán obligados a diferenciarse, sobre todo para captar a los votantes independientes que muchas veces suelen definir las elecciones. A partir de entonces, se abrirá lo que el economista Dante Sica (director de la consultora Abeceb) denomina “El desafío de alinear las confianzas”, en un trabajo que acaba de publicar. Sica sostiene que hay una diferencia sustancial entre la confianza del consumidor y de los inversores o los mercados, ya que en el primer caso se trata de expectativas económicas de corto plazo y en el segundo de mediano y largo plazo. De hecho, todas las medidas que viene adoptando el ministro Axel Kicillof (fuerte aumento del gasto público, créditos subsidiados, atraso cambiario, cambios en Ganancias, aumentos salariales inmediatos o retroactivos en paritarias, etcétera), apuntan a mejorar las chances electorales de los candidatos oficialistas a la hora de votar en octubre . El titular de Abeceb hace notar en este sentido que en las elecciones presidenciales de 2007 y 2011, el gobierno obtuvo grandes resultados cuando el índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora la Universidad Di Tella alcanzó sus máximos. Y añade que desde principios del 2015, el ICC viene mostrando una tendencia ascendente que lo coloca bien por encima de los mínimos de principios del 2014, cuando el consumo sufría el impacto de la devaluación. No obstante, destaca que esta confianza en el gobierno va a contramano de la desconfianza que muestran los mercados de crédito y los economistas, incluso los que asesoran a los presidenciables con más chances y que la última semana fueron protagonistas de un civilizado debate en la UIA. Como ejemplos de esta desconfianza, el economista recuerda que la provincia que gobierna Scioli logró colocar un bono por 500 millones de dólares a seis años y una tasa cercana a 10% (9,95% anual) casi el triple de las que pagan Chile o Uruguay. Y que en la UIA ninguno de los disertantes (Miguel Bein, Rogelio Frigerio, Marco Lavagna y Javier González Fraga) consideró que la evolución macroeconómica actual es sostenible, ya que buena parte de las intervenciones fueron dedicadas a discutir si el ajuste -que se daba por sentado- debería ser gradual o no. Asimismo, hubo coincidencias en que la Argentina no podría mostrar una tasa decente de crecimiento sostenido sin un fuerte incremento en la tasa de inversión, que hoy se encuentra por debajo del 20% del PBI, para lo cual será necesario reforzar la confianza de los inversores en el futuro. Para Dante Sica la buena noticia es que, más allá de diciembre, la política tendrá la tarea de crear confianza en un gobierno que apueste al crecimiento y no meramente al consumo. “El punto clave es crear conciencia en la población respecto de que la única forma de hacer sostenible el incremento del consumo es invirtiendo. En este sentido, se trata de poner en línea todas las confianzas: la del ciudadano, la de los inversores y la de los mercados”. Para el economista, este objetivo es posible. “La confianza que se debe construir -agrega- es la que se requiere para que el consumidor crea la promesa de que su consumo crecerá algo menos que el PBI para hacer lugar a la inversión, pero que gracias a eso las ganancias de consumo serán sostenibles. Y además todos seremos más ricos porque más capital es lo mismo que más riqueza. El primer paso para ganar confianza deberá ser el de mostrar que la nueva administración tiene un programa de crecimiento sostenido y funcionarios idóneos para implementarlo. Si además de eso hay transparencia, ¿por qué no creer que lo que se gane con esfuerzo se ganará para siempre y no sólo hasta el próximo ajuste?”, concluye. El planteo del director de Abeceb no es muy diferente al que, en privado, suelen admitir los economistas que asesoran a los principales candidatos, del oficialismo y la oposición. Incluso, hay consenso en que todo plan económico deberá incluir la reducción de subsidios a las tarifas energéticas en el área metropolitana y la vuelta al financiamiento externo a tasas civilizadas, tras negociar el fin del interminable conflicto con los holdouts. Salvo que Cristina obligue a Scioli a aceptar a Kicillof para continuar como ministro de Economía.
Néstor O. Scibona