La elección del viernes 22



"Haré todo lo posible para que Soria no sea gobernador”, comentó Weretilneck el año pasado al presidente Macri.

Y ya se sabe, está en esa faena, incluyendo su posterior postulación, a pesar del límite constitucional. Aquella aseveración vale -como nunca- para el presente en el que, según la mirada del FpV, el gobernador cayó en desgracia con la intervención de la Corte. Debería existir algo más de cautela en la conclusión.

Ciertamente, el escenario es favorable a Martín Soria, pero Weretilneck no abandonó.

La semana fue, nuevamente, de estados oscilantes, comenzó con euforia para Juntos por el triunfo del MPN en Neuquén y al otro día, esa exaltación mutó hacia la oposición cuando la Corte aceptó ocuparse del caso rionegrino.

La noticia sacudió al oficialismo. Existía certeza de que ese tribunal no abriría esa instancia. Y además, lo anexó al conflicto de La Rioja -que consiste en la validez de la enmienda que permite otro mandato a su gobernador- y promete un análisis políticamente simultáneo, con su racimo de incógnitas y especulaciones.

La Corte Suprema de Justicia resolverá la validez de la candidatura del actual gobernador Weretilneck y trazará gran parte de la próxima votación.

La aceptada competencia supone que la Corte resolverá por la habilitación o la inhabilitación, a pesar de que Juntos se aferra a la esperanza del rechazo por la vía usada por el FpV. Esto explica su intento para que Cambiemos desista de su recurso federal, negado inicialmente por el STJ. ¿Por qué valdría esa deserción? Ocurre que si los máximos jueces deniegan el amparo de Soria no quedaría en pie ninguna otra censura. Facundo López lo intentó con Darío Berardi. Nada cambió. El viernes, la alianza macrista formalizó su impugnación en la Corte.

Ese mismo día, Weretilneck llegó al Senado y se reunió con Miguel Pichetto. Ese repaso arrojó una votación aún cerrada. Queda por trabajar.

El rechazo a la tercera candidatura del gobernador lo lidera el cordobés Juan Carlos Maqueda, que fue constituyente en 1994 y, en esos años, consolidó vínculos en Diputados con Carlos Soria. Ese trato se trasladó al hoy intendente roquense. Ambos, hace algunos días, conversaron del conflicto que despuntaba. Allí, el rionegrino se convenció que esa postulación no tendría chances.

El otro convencional del 94 en la Corte es el santafesino Daniel Rosatti. Tiene ciertos reparos, pero no es voto definido. El STJ, en su fallo, recaló en un texto suyo en referencia a que el vice no está “dentro del Poder Ejecutivo”. Aquel magistrado tiene lazos con Pichetto y con Jorge Amaya, el constitucionalista del armado jurídico de Weretilneck.

Casa Rosada también monitorea este proceso. Estos jueces son “insondeables”, admitió el jefe de Gabinete, Marcos Peña, cuando recibió a la diputada Lorena Matzen. El gobierno -efectivamente- no tiene canales, demostrado en las quejas del ministro Germán Garavano por el destrato que recibe del tribunal. El viernes, la Corte resolverá sobre la validez de la postulación. Trazará gran parte de la elección del 7 de abril.

La oposición confía ciegamente en la inhabilitación del actual mandatario y el oficialismo admite un escenario difícil. Casa Rosada también monitorea el proceso.

Si existe una convalidación, Weretilneck recibirá un extraordinario impulso, que lo sumará a su ya infatigable correría institucional-electoral. Presidió -en la última semana- una veintena de actos en catorce localidades.

Si no hay habilitación, el oficialismo tendrá una conmoción, pues su dirigencia descree y parece blindada a esa posible adversidad. Y la reacción inmediatamente posterior será central para contener a su conglomerado de voluntades. Nadie habla del plan B, pero posiblemente la realidad imponga su análisis. Entonces, habrá que avanzar en un reemplazo y en Weretilneck se proyecta la barilochense Arabela Carreras. Otra creación suya propicia es Fabián Zgaib. Sostendrá así el molde de la polarización -con sesgo no peronista- y anclado en la gestión gubernamental. En ambos casos, el gobernador proseguirá en el liderazgo, jugado al trasvase de los votos y batallando en el miedo al roquense. Sólo el shock podría llevar a la revisión de la matriz, entonces se colarían otras alternativas, como la de Pedro Pesatti.

Weretilneck calla, pero no quedará inerte frente al riesgo de una fulminante destrucción de lo suyo.


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