La Escuelita VI: acusados de secuestros y torturas en la región no hablaron

Adelantaron que lo harán cuando se desarrolle el juicio y se conozcan los testimonios. Hubo problemas técnicos en la transmisión de la videoconferencia.



Tres veces tuvo que pedirle el presidente del Tribunal Oral Federal, Orlando Coscia, al jefe de Inteligencia del Comando en 1976, Oscar Reinhold, que se acerque al micrófono y se produjera la indagatoria. (Archivo Oscar Livera).-

Tres veces tuvo que pedirle el presidente del Tribunal Oral Federal, Orlando Coscia, al jefe de Inteligencia del Comando en 1976, Oscar Reinhold, que se acerque al micrófono y se produjera la indagatoria. (Archivo Oscar Livera).-

Los acusados de participar de los secuestros y torturas a jóvenes entre 1976 y 1979, y que son juzgados en Neuquén la VI etapa del juicio La Escuelita por crímenes de lesa humanidad, decidieron no hablar ayer cuando se les consultó si querían defenderse.

Algunos llenaron papeles con anotaciones durante la apertura de la audiencia y la lectura de los cargos en su contra, pero sus abogados defensores - integrantes de la Defensa Pública- les recomendaron que no era el momento de intervenir.

“Me reservaré ese derecho para cuando el juicio se encuentre más avanzado”, dijo Fernando Marcelo Zárraga, del departamento de Inteligencia militar e interventor de la municipalidad de Roca los primeros meses del golpe. “Voy a ver más adelante conforme se desarrolle el juicio”, adelantó también el Comandante de Gendarmería retirado, Emilio Sacchitella.

Poco entendieron de la comunicación que se llevaba a cabo en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal. Los acusados de secuestros y torturas en casos de persecución política en 1976, 1977 y 1978 permanecían en una sala de transmisión de la Casación Penal (Comodoro Py). El coronel (retirado) de Inteligencia Jorge Molina Ezcurra les explicaba a sus camaradas de armas lo que se les estaba consultando desde Neuquén.
Tres veces tuvo que pedirle el presidente del Tribunal Oral Federal, Orlando Coscia, al jefe de Inteligencia del Comando en 1976, Oscar Reinhold, que se acerque al micrófono y se produjera la indagatoria.

No fueron preguntas complejas: su nombre, edad, cargo con el que se retiraron y si tenían otras causas penales. Reinhold respondió que no cuando el juez le preguntó si tenía otros procesos penales, y sólo aclaró que estaba condenado por delitos de lesa humanidad cuando Molina Ezcurra le reformuló la pregunta que había hecho el presidente del tribunal por videoconferencia.

“Se entrecorta”, explicaron los imputados desde Comodoro Py.

El sistema de video se impuso como herramienta de entrevista a la distancia y como ocurrió en otras oportunidades, no siempre resulta bueno para la comunicación.

Algunas frases resultaron indescifrable para el público incluso de a primera fila, y en el caso de los que siguen la audiencia desde Buenos Aires, se les cortó la transmisión y da la impresión que no reciben en esa sala, las alternativas del juicio que se observa en las audiencias de avenida Argentina el 1.600.

En todos los casos la última consulta fue si querían declarar y ya todos tenían definido no hacerlo.

Algunos prometieron hacerlo a medida que avance el juicio y vayan conociendo los testimonios que hay en su contra o que los involucraría. Desde Marcos Paz, el ex militar Jorge Di Pasquale adelantó que también dará su indagatoria después.


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