La falta de agua potable mata a 4 chicos por minuto

Hoy se celebra el Día Mundial del Agua, en medio de un panorama muy preocupante. El 41% de la población está afectado por no tener saneamiento adecuado, se informó.

Cada 15 segundos muere un menor por alguna enfermedad causada por la falta de agua potable, el saneamiento inadecuado o la higiene precaria, según datos divulgados recientemente por Cruz Roja con motivo del Día Mundial del Agua que se celebra hoy.

En los países en vías de desarrollo, se informó que la diarrea es la causa del 21 por ciento de las muertes de los niños menores de cinco años y un tercio de esas muertes se podría evitar sólo con lavarse las manos.

Esta falta de un saneamiento adecuado, que afecta en pleno siglo XXI a 2.600 millones de personas, un 41% de la población mundial, es una grave amenaza para la salud a la vez que una ofensa para la dignidad humana, recordaron la Organización Mundial de la Salud y Unicef. Bastarían 7.000 millones de euros anuales (el 1% del presupuesto militar global, o el gasto europeo en helados) para solucionar en dos décadas la carencia de agua y saneamiento que mata cada año a millón y medio de niños.

Un dato para la vergüenza en el Día Mundial del Agua. Y todavía más dramático, en pleno Año Internacional del Saneamiento, que confirma hasta qué punto sigue pendiente esa asignatura.

 

Lo que no se dice

 

Es que la reticencia a hablar de letrinas y baños supone un lastre para el desarrollo, como han advertido portavoces de organismos internacionales y de organizaciones no gubernamentales.

«A la gente no le gusta hablar de ello, y eso convierte al saneamiento en el Objetivo del Milenio más descuidado», alerta desde la ONG británica Water Aid su jefa ejecutiva Bárbara Frost.

El absurdo pudor que impide abordar el problema, coincide Clarissa Brocklehurst desde el Fondo Mundial para la Infancia (Unicef), hace que sea «un huérfano institucional, atrapado entre los Ministerios de Salud y de Asuntos Hídricos».

Brocklehurst, responsable de Agua y Saneamiento Ambiental de Unicef, añade que la solución no tiene por qué ser costosa y recuerda que en muchos escenarios del mundo pobre «una letrina de pozo sencilla, un hoyo excavado en la tierra con una tapa que ajuste bien», puede resultar «tan adecuada como un retrete con descarga de agua».

Y esa inversión no sólo es barata, sino extraordinariamente rentable.

Según la OMS, por cada euro dedicado al Objetivo del Milenio del saneamiento (reducir a la mitad en 2015 los 2.600 millones de personas que carecen de él), se ahorrarán nueve en gastos derivados de ese déficit básico, que conlleva siempre un alto precio sanitario, educativo y medioambiental.

 

Un pésimo negocio

 

Otro par de referencias refuerzan este panorama. Visto en negativo, el ejemplo del brote de cólera en Perú en 1991 deja claro que descuidar ese sector es un pésimo negocio.

La causa fue el consumo de agua contaminada en villas-miseria y asentamientos precarios, y el coste económico triplicó en sólo 10 semanas la inversión nacional de toda la década de los 80 en mejoras de agua y saneamiento; eso, sin contar las vidas humanas.

Visto en positivo, el beneficio también es evidente.

Reducir la exposición a los excrementos humanos mediante letrinas y retretes evita 400 millones de casos anuales de contaminación, lo que permite decir a 11.000 profesionales de salud encuestados que el saneamiento es «el mayor hito médico de los últimos 150 años», por delante de la penicilina, la anestesia o el mapa del genoma. (Agencias)


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