La historia de película de la "Rusita" Podoroska

Es la segunda argentina más joven en debutar en el circuito internacional de la WTA, analizó dejar la competencia en 2016 por las lesiones y hoy está en las semis de Roland Garros.





En 2016 la rosarina analizó dejar de competir por diferentes lesiones en su mano, cadera y espalda.

En 2016 la rosarina analizó dejar de competir por diferentes lesiones en su mano, cadera y espalda.

Nadia Podoroska tiene una historia de película, según contaron algunos allegados del barrio de Fisherton, donde se crió en el extremo oeste de la ciudad santafesina de Rosario.

La argentina hoy se erigió en la primera tenista de la era abierta (1968) en instalarse entre las cuatro mejores de un Grand Slam tras haber provenido desde la clasificación con su victoria en Roland Garros sobre la ucraniana Elina Svitotina.

Nacida el 10 de febrero de 1997 en un hogar de clase media de Fisherton, donde para todos es "La Rusita", Podoroska comenzó a jugar al tenis a los cinco años, sufrió lesiones graves en una mano, espalda y cadera, de las que finalmente se repuso.

A mediado de 2016 analizó dejar la competencia debido a las reitaradas lesiones. "Después de mucho tiempo de batallar contra mi físico hoy me siento muy bien, que el cuerpo responde", comentó tras la victoria que la depositó en las semifinales.

Con apenas 14 y nueves meses se metió en el circuito profesional de la WTA. Es la segunda argentina más joven en hacerlo. ¿La primera? Gabriela Sabatini, que lo hizo a los 14 años y cinco meses.

Hace un par de años decidió emigrar a la ciudad española de Alicante para aumentar sus posibilidades de competir de igual a igual con las europeas y las estadounidenses ya que la actividad del tenis femenino en el país no se lo permitían.

"Las mayores diferencias con las europeas o las estadounidenses no son en talento sino las oportunidades. Jugar cerca de nuestras casas, de nuestra ciudad, sería algo muy bueno, es mucho el esfuerzo que hacemos las latinas para insertarnos en el circuito", declaró Podoroska en ese momento.

Nieta de un abuelo ucraniano del que heredó el apellido e hija de los farmacéuticos Irene y Marcelo, que tienen su negocio en la calle Nicaragua al 700, Nadia comenzó a jugar en el Club Fisherton -el CAF, como le dicen en Rosario-, donde practicaba hockey Luciana Aymar, la vecina más conocida del barrio.

A los 23 años, "La Rusita" siguió los pasos de Gabriela Sabatini, su ídola, y del serbio Novak Djojovick por su fortaleza mental y "practica disciplinas de control mental para mejorar su estado anímico y psicológico en los partidos", confió un allegado a la familia a Télam.

Podoroska, simpatizante de Rosario Central, ganó en 2019 la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima. Logró que le permitió clasificarse a los Juegos Olímpicos de Tokio, que fueron pospuestos para el año que viene.

En este año se consagró en los ITF 25.000 de Malibu y Petit Bourg y logró buenos resultados en diferentes torneos Challengers. Ahora, la rosarina sueña en grande y nadie la quita la ilusión de meterse en la final de Roland Garros.


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