La humanidad sufriente
MADRID
Se está acabando el tiempo para millones de personas que ya vienen perdiendo la vida, sus hogares y sus medios de sustento a causa del cambio climático. Luego está el enfermizo momento de la depresión, la ansiedad, el estrés post traumático, el trastorno bipolar y la esquizofrenia, que afecta sobre todo a las gentes que se hallan en áreas de enfrentamientos e inútiles contiendas. Junto a ese desvelo benefactor, tal vez nos falte igualmente una actitud de apertura, de espíritu abierto a todos y a todo. Precisamente, compartiendo los dolores, la cruz se hace más llevadera.
No hay otro modo de hacer familia, de salvaguardar las exigencias básicas del ser humano, tales como su integridad física, la misma vida, la libertad y la dignidad moral.
Desde luego, nuestros pensamientos tienen que estar con esos pueblos devastados por la naturaleza, con esas gentes que necesitan reubicarse en otras zonas para ganar dignidad y salir de esa penuria en la que se encuentran atrapados, por falta de oportunidades para un nuevo comienzo, con esas zonas que están fuera de control con severas restricciones a los derechos humanos. Tengamos las fronteras abiertas. No hagamos frentes entre individuos.
Tampoco guardemos silencio o mostremos pasividad ante la práctica de la tortura. Todos estos martirios, de tanta gente indefensa, solo se curan con amor. Jamás lo borremos de la memoria. Así que todo el mundo está invitado, a unirse a la carrera por una humanidad menos atormentada, en solidaridad permanente con esa ciudadanía hambrienta de algo tan capital, como el albergue del cariño.
Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net