“La idea del juicio oral”

Por Redacción

“El jurado es caro y lento. Y no hay tradición. Si es difícil conseguir presidentes de mesa electoral, no me imagino jurados como carga pública. Requeriría una reforma drástica del proceso: no me imagino un jurado preso durante un año y medio mientras declaran quinientos testigos”. (Eugenio Zaffaroni, “Página/12”, 14/1/13) Neuquén es una provincia empobrecida, no hay dinero para nadie pero sí para despilfarrar a manos llenas en un Poder Judicial que está vacío de contenido en tanto toda la litigiosidad se limita a juicios ejecutivos, algún laboral y trámites penales que no llegan a ningún lado y acaban en la insubsistencia por desidia de la exagerada planta de personal que ostenta. Es una cachetada al pueblo todo que los señores legisladores, en lugar de tratar con seriedad los grandes temas que aquejan a la provincia –como la explotación sin rumbo ni control de los recursos hidrocarburíferos y la tendencia a desaparecer de la tradicional economía del Valle, sustentada hasta el desatino petrolero en la producción orgullosa de chacras que hoy van dejando de ser–, se dediquen a instar la reforma penal imponiendo ansiosamente el juicio penal oral, que es una idea fantástica, un invento sin posibilidades, un costoso capricho. El actual Código Procesal Penal de la Provincia del Neuquén es irreprochable y sería un arma útil si jueces y fiscales laboriosos, sabios y prudentes lo aplicaran en tiempo y forma, en tanto reúne una serie de bondades que lo convierten en un instrumento adecuado para los fines de tramitar los hechos que son llevados a conocimiento y decisión de los magistrados. La ley de forma prevé elementos como la publicidad de los actos judiciales, la oralidad y la inmediación, datos notables que la convierten en una norma moderna donde los juicios pueden ser presenciados sin trabas ni condiciones por cualquiera que se interese en el asunto, a la vez que al ser oral las opiniones de las partes y del tribunal se manifiestan sin tapujos en la misma audiencia, a lo que hay que sumar la inmediatez –esto es, la relación directa de jueces fiscales y defensores con el imputado, testigos y peritos–. El error está en pensar que el problema reside en la manera de tramitar un proceso penal y no en la falta de diligencia y escasa experiencia de los encargados de llevar adelante el procedimiento en búsqueda de la verdad real. Hoy no hay motivo alguno para aumentar el debe de las cuentas públicas, para invertir dinero en espejitos de colores cuando hay déficit habitacional y falta de trabajo genuino, de hospitales de verdad –y no meras escenografías de salud que carecen de personal especializado, medicamentos y atención adecuada a los requerimientos mínimos– y de un sistema educativo que saque a los niños y jóvenes de la calle, de la droga, del alcoholismo y de la desesperanza. Para los señores legisladores lo esencial es invisible a los ojos y así no se legisla con seriedad para hacer cierto el bienestar general que juraron procurar al tiempo de asumir el cargo. Establecer forzadamente el proceso oral en la Provincia del Neuquén designando decenas de fiscales y funcionarios de todo tipo, resuelto sin ahorrar en gastos, es desconocer la realidad jurisdiccional neuquina, donde no hay juicios que ameriten esa erogación y habría que cerrar oficinas en la primera circunscripción pues no cumplen un rol necesario a la Justicia. Sólo se necesita que la multitud de magistrados y funcionarios trabaje, no dilate los trámites por negligencia, active las causas penales y se investigue con prisa y sin pausa. Señores legisladores, Neuquén necesita hoy más que nunca de una buena administración de recursos escasos y dejar de invertir dinero que hace falta en salud, educación y seguridad para estructurar un juicio oral innecesario. Es una mala idea en tiempos de crisis. Héctor Luis Manchini DNI 7.779.947 Zapala

Héctor Luis Manchini DNI 7.779.947 Zapala