“La Iglesia y su descontento con la inflación”
Esta vez los obispos patagónicos se despojaron de sus mitras, dejaron sus báculos de lado y reflexionaron en conjunto, enfocando acertadamente su mensaje pascual contra el flagelo de la inflación. Ellos, al afirmar categóricamente que “los sobreprecios de muchos artículos vitales dejan indefensos a los más pobres” no hacen más que potenciar la creencia de los argentinos sobre este malicioso suceso económico, repetitivo, perjudicial y que lacera permanentemente el bolsillo de los más necesitados. Los prelados reflexionaron en dicho mensaje sobre el ejemplo de los patriotas que gestaron la independencia nacional hace 200 años y nos interrogan a nosotros acerca de la actitud que hoy debemos tomar, a dos siglos de ese histórico suceso nacional. En esa misma línea de pensamiento, nos plantean la opción preferencial por los pobres, priorizando cuidar la cultura del encuentro y del diálogo; privilegiar la solidaridad y la cultura del trabajo, luchar contra la corrupción, la mentira y la deshonestidad cultural. Ante ese honesto planteo y tratándose de nuestro país, región patagónica, podemos responder como el estribillo de la canción que “del dicho al hecho hay mucho trecho”. Y además, en su parte final remarcan que constituye una responsabilidad primaria del Estado generar situaciones favorables para proteger las fuentes de trabajo, promover y defender las economías regionales. En este análisis, siempre se le requiere al Estado la resolución definitiva de los problemas, como si éste –salido de la lámpara de Aladino– pudiese resolverlos en la inmediatez como por arte de magia. Ante esa afirmación se puede preguntar: ¿qué gobernante no desea que a sus gobernados le vaya bien? Sabiendo que si le va bien al pueblo, le va bien al gobierno también, y viceversa. En ese orden resulta una responsabilidad individual de todos los habitantes del país la necesidad de bregar por una Argentina mejor. Lamentablemente, y llegando a los 100 días del gobierno nacional, éste no ha sido capaz de propiciar y/o generar una política social y comunitaria activa donde se contemple lo requerido por los obispos. Todas las medidas anunciadas se dirigen hacia el bienestar de los más poderosos mientras que la inflación avanza raudamente, sin detenerse o considerar las clases sociales afectadas. La opción preferencial por los más pobres reclamada por los obispos patagónicos se puede desarrollar con medidas precisas, y una acción concreta sería la intervención del Estado nacional con políticas de plazo inmediato que redunde efectivamente en los más necesitados. Por último, una de las medidas concretas sería propiciar desde el Estado la venta directa utilizando la modalidad de mercados comunitarios donde la supresión de la intermediación produce la reducción de las ganancias y facilita el acceso directo a los productos con precios inferiores de venta. Para finalizar, mediante las ideas expuestas no se pretende criticar a los obispos ni al Estado nacional, solamente se socializa una propuesta en la cual se puede coincidir o no, pero sin dudarlo la misma es de segura efectividad. Miguel Ángel Knecht DNI 14.727.625 – Viedma
Miguel Ángel Knecht DNI 14.727.625 – Viedma
Esta vez los obispos patagónicos se despojaron de sus mitras, dejaron sus báculos de lado y reflexionaron en conjunto, enfocando acertadamente su mensaje pascual contra el flagelo de la inflación. Ellos, al afirmar categóricamente que “los sobreprecios de muchos artículos vitales dejan indefensos a los más pobres” no hacen más que potenciar la creencia de los argentinos sobre este malicioso suceso económico, repetitivo, perjudicial y que lacera permanentemente el bolsillo de los más necesitados. Los prelados reflexionaron en dicho mensaje sobre el ejemplo de los patriotas que gestaron la independencia nacional hace 200 años y nos interrogan a nosotros acerca de la actitud que hoy debemos tomar, a dos siglos de ese histórico suceso nacional. En esa misma línea de pensamiento, nos plantean la opción preferencial por los pobres, priorizando cuidar la cultura del encuentro y del diálogo; privilegiar la solidaridad y la cultura del trabajo, luchar contra la corrupción, la mentira y la deshonestidad cultural. Ante ese honesto planteo y tratándose de nuestro país, región patagónica, podemos responder como el estribillo de la canción que “del dicho al hecho hay mucho trecho”. Y además, en su parte final remarcan que constituye una responsabilidad primaria del Estado generar situaciones favorables para proteger las fuentes de trabajo, promover y defender las economías regionales. En este análisis, siempre se le requiere al Estado la resolución definitiva de los problemas, como si éste –salido de la lámpara de Aladino– pudiese resolverlos en la inmediatez como por arte de magia. Ante esa afirmación se puede preguntar: ¿qué gobernante no desea que a sus gobernados le vaya bien? Sabiendo que si le va bien al pueblo, le va bien al gobierno también, y viceversa. En ese orden resulta una responsabilidad individual de todos los habitantes del país la necesidad de bregar por una Argentina mejor. Lamentablemente, y llegando a los 100 días del gobierno nacional, éste no ha sido capaz de propiciar y/o generar una política social y comunitaria activa donde se contemple lo requerido por los obispos. Todas las medidas anunciadas se dirigen hacia el bienestar de los más poderosos mientras que la inflación avanza raudamente, sin detenerse o considerar las clases sociales afectadas. La opción preferencial por los más pobres reclamada por los obispos patagónicos se puede desarrollar con medidas precisas, y una acción concreta sería la intervención del Estado nacional con políticas de plazo inmediato que redunde efectivamente en los más necesitados. Por último, una de las medidas concretas sería propiciar desde el Estado la venta directa utilizando la modalidad de mercados comunitarios donde la supresión de la intermediación produce la reducción de las ganancias y facilita el acceso directo a los productos con precios inferiores de venta. Para finalizar, mediante las ideas expuestas no se pretende criticar a los obispos ni al Estado nacional, solamente se socializa una propuesta en la cual se puede coincidir o no, pero sin dudarlo la misma es de segura efectividad. Miguel Ángel Knecht DNI 14.727.625 - Viedma
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora