“La inexorable muerte del río Negro”

Redacción

Por Redacción

Movilizó la idea de publicar la presente una carta que fuera publicada en el “Río Negro” del 7 de abril bajo el mismo título que ésta. Me estremeció que alguien, que parece estar bien informado, pueda hacer este vaticinio, que implicaría prima face la desaparición de buena parte de la producción agrícola, la que depende de este río y de la imposibilidad del suministro de agua a las poblaciones valletanas. Este valle, hoy un vergel, sería mañana (cuándo… no sé… pero es posible, si no se revierte la tendencia) perdiendo su joya natural más valiosa, el río… lo más parecido a un páramo. Estamos hablando de la posible desaparición de la principal fuente de agua zonal. ¿Es importante? Hace 3.500 millones de años primitivos seres unicelulares dieron origen a la vida, que llegó, evolución mediante (y hace un instante, en tiempos geológicos), a la aparición de la especie humana. La vida es un cuasi milagro evolutivo que sólo, investigación espacial mediante, se ha dado en este minúsculo planeta que llamamos Tierra. Resumen: sin agua, no hay vida. La nota mencionada, el análisis anterior y mis observaciones personales de la evolución del río y su estado hoy, más los conocimientos que pude adquirir a lo largo de mi actividad como ecologista y como residente local desde hace casi cuarenta años, me llevaron, angustiado, primero a recordar y luego a preguntarme. Recordar: a partir del mayor porcentaje de nacimientos con malformaciones congénitas con relación a la media del país, se supone la presencia de agroquímicos en las aguas. Tal es así que, luego abortado, el INTI (Villa Regina) hace años ha instalado un laboratorio para el análisis del cordón umbilical de esos casos, y que era la única forma de determinar si la causa eran los agroquímicos. No conozco ningún estudio ni de Neuquén ni de Río Negro sobre la existencia o no de metales pesados. Sé que el grado de “eutrofización” del río es alto y nocivo para la salud del bioma acuático y de los humanos. Y dudo de que el agua que consumo en mi casa de Paso Córdoba sea potable, totalmente potable, dada la patina negra que reviste interiormente los tanques y depósitos, y es muy conocida y demostrada la presencia de la bacteria Escherichia coli con sus consecuencias. Dados mis comentarios y su origen, en la afirmación del señor Ángel Giménez Carbajo, expresada en el título “La inexorable muerte del río Negro”, recuerdo dos derechos de rango constitucional, o sea expresados claramente en la Constitución nacional. Estos son el “derecho a la información” y el “derecho a un medio ambiente sano”. Frente a esto espero que el principal ente responsable, la AIC (Autoridad Interjurisdiccional de Cuenca) y los Departamentos de Agua de ambas provincias, vía un informe detallado y completo y a través de los medios periodísticos, cumplan con ambos derechos. La población, ya alertada por el bajísimo caudal del río, es lógico que se inquiete ante una nota como la citada. Yo no me atrevo a refrendar tan lapidaria afirmación; expuse mis inquietudes sólo esperando que, si no estoy bien informado, lo hagan saber. Los gobiernos provinciales y municipales deberían exigir un informe como el solicitado, teniendo en cuenta que “el que calla otorga” y deja que pueda pensarse que la muerte del río Negro es inexorable. Carlos H. López DNI 4.820.317 Asociación Ecológica de General Roca

Carlos H. López, DNI 4.820.317 Asociacion Ecológica de General Roca


Movilizó la idea de publicar la presente una carta que fuera publicada en el “Río Negro” del 7 de abril bajo el mismo título que ésta. Me estremeció que alguien, que parece estar bien informado, pueda hacer este vaticinio, que implicaría prima face la desaparición de buena parte de la producción agrícola, la que depende de este río y de la imposibilidad del suministro de agua a las poblaciones valletanas. Este valle, hoy un vergel, sería mañana (cuándo… no sé… pero es posible, si no se revierte la tendencia) perdiendo su joya natural más valiosa, el río... lo más parecido a un páramo. Estamos hablando de la posible desaparición de la principal fuente de agua zonal. ¿Es importante? Hace 3.500 millones de años primitivos seres unicelulares dieron origen a la vida, que llegó, evolución mediante (y hace un instante, en tiempos geológicos), a la aparición de la especie humana. La vida es un cuasi milagro evolutivo que sólo, investigación espacial mediante, se ha dado en este minúsculo planeta que llamamos Tierra. Resumen: sin agua, no hay vida. La nota mencionada, el análisis anterior y mis observaciones personales de la evolución del río y su estado hoy, más los conocimientos que pude adquirir a lo largo de mi actividad como ecologista y como residente local desde hace casi cuarenta años, me llevaron, angustiado, primero a recordar y luego a preguntarme. Recordar: a partir del mayor porcentaje de nacimientos con malformaciones congénitas con relación a la media del país, se supone la presencia de agroquímicos en las aguas. Tal es así que, luego abortado, el INTI (Villa Regina) hace años ha instalado un laboratorio para el análisis del cordón umbilical de esos casos, y que era la única forma de determinar si la causa eran los agroquímicos. No conozco ningún estudio ni de Neuquén ni de Río Negro sobre la existencia o no de metales pesados. Sé que el grado de “eutrofización” del río es alto y nocivo para la salud del bioma acuático y de los humanos. Y dudo de que el agua que consumo en mi casa de Paso Córdoba sea potable, totalmente potable, dada la patina negra que reviste interiormente los tanques y depósitos, y es muy conocida y demostrada la presencia de la bacteria Escherichia coli con sus consecuencias. Dados mis comentarios y su origen, en la afirmación del señor Ángel Giménez Carbajo, expresada en el título “La inexorable muerte del río Negro”, recuerdo dos derechos de rango constitucional, o sea expresados claramente en la Constitución nacional. Estos son el “derecho a la información” y el “derecho a un medio ambiente sano”. Frente a esto espero que el principal ente responsable, la AIC (Autoridad Interjurisdiccional de Cuenca) y los Departamentos de Agua de ambas provincias, vía un informe detallado y completo y a través de los medios periodísticos, cumplan con ambos derechos. La población, ya alertada por el bajísimo caudal del río, es lógico que se inquiete ante una nota como la citada. Yo no me atrevo a refrendar tan lapidaria afirmación; expuse mis inquietudes sólo esperando que, si no estoy bien informado, lo hagan saber. Los gobiernos provinciales y municipales deberían exigir un informe como el solicitado, teniendo en cuenta que “el que calla otorga” y deja que pueda pensarse que la muerte del río Negro es inexorable. Carlos H. López DNI 4.820.317 Asociación Ecológica de General Roca

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