La ley petrolera definirá el futuro del gobierno

Una polémica ley de hidrocarburos divide a Bolivia en dos corrientes encarnadas en el dimitente presidente Carlos Mesa, que defiende la inversión privada exterior, y el líder socialista Evo Morales, de tendencia nacionalista.

La Cámara de Diputados discute hace cinco meses un proyecto de nueva legislación, de corte nacionalista, propuesto por su comisión de Desarrollo Económico, tras desestimar otra del poder Ejecutivo. La propuesta de la comisión -avalada ampliamente por Morales y calificada por Mesa de "inviable e imposible" por considerar que ahuyentaría las inversiones extranjeras- plantea elevar unilateralmente el pago de regalías, del 18% al 50%.

El gobernante propugna -en cambio- mantener el 18% de regalías y crear un Impuesto Complementario a los Hidrocarburos (ICH) del 32%, fórmula que no satisface a Morales y tampoco gusta a las petroleras.

La polémica irrumpió al momento de aplicar los resultados de un referendo vinculante realizado en julio pasado y que, entre otros puntos, ordena que se "cobre impuestos y/o regalías a las empresas petroleras llegando al 50% del valor de la producción del gas y el petróleo en favor del país". "Sin traicionar un milímetro el mandato popular, nuestra ley es una ley que favorece al Estado, es una ley que hace que el Estado tenga una empresa (estatal) fuerte, sólida, creíble, que invierte y que está en todo el mecanismo de operación, en los mecanismos de exploración de petróleo y explotación de petróleo y gas", argumentó Mesa.

Morales replicó que la ley propuesta por el Ejecutivo de Mesa favorece íntegramente a las consorcios internacionales en desmedro del Estado.

Por esa razón, el líder cocalero lidera cortes de rutas, especialmente en el centro del país, para presionar por una legislación que aumente las regalías.

Según analistas y fuentes oficiales, la anulación de unos 70 contratos incluídos en ley sobre los hidrocarburos de Morales podría provocar la estampida de las compañías extranjeras en perjuicio de las regiones gasíferas como Santa Cruz (este) y Tarija (sur).

La estabilidad de Mesa dependerá, en gran medida, de un acuerdo, hoy remoto, sobre los hidrocarburos.

( Raúl Burgoa/ AFP)

Nota asociada: Bolivia: el Congreso ratificó a Mesa y acuerda pacto de gobernabilidad  

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