La lluvia, una excusa para celebrar el próximo “finde”





El Club Danés, de Dina Huapi, brinda espacio suficiente a colectividades.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El festejo a medias a que obligó la abundante lluvia caída el sábado por la tarde convenció a la Comisión Organizadora de la Fiesta de las Colectividades de la conveniencia de repetir la celebración el próximo fin de semana. Si bien los espectáculos se suspendieron a las 17 del sábado, debido a las condiciones de tiempo adversas, grupos de jóvenes y adultos continuaron bailando bajo la lluvia y los puestos de las colectividades continuaron ofreciendo sus comidas y bebidas típicas hasta pasadas las 19. Ayer al mediodía, con una temperatura de 4 grados y sensación térmica bajo cero, el entusiasmo de los vecinos por asistir a la fiesta motivó la interminable caravana de vehículos, que inundó el predio del Club Danés. El sol y las nubes se alternaban sobre el prado dispuesto para la celebración, y por momentos un minúsculo granizo –que en esta zona llaman “garrotillo”– amenazaba con menoscabar el festejo. Pero finalmente triunfó el sol sobre los elementos, y por la tarde la XXXI Fiesta se encaminaba a situarse entre las más concurridas de la historia. A las 14, puntualmente, Natalio Zuber y Alfredo Giobbi iniciaron el espectáculo en el amplio escenario, con sus acordeones, e iterpretaron temas del folklore suizo, alemán y europeo en general. La Fiesta, que es un orgullo para los barilochenses, comenzó a realizarse en el invierno de 1978 en la calle Mitre, que se cerró al tránsito durante un fin de semana, con la participación de sólo seis colectividades europeas: suizos, españoles, daneses, italianos, alemanes y eslovenos, y representaciones de Argentina y Chile. La experiencia sufrida con las bajas temperaturas, además de la lluvia y la nieve, hicieron que en 1980 la celebración se trasladara al gimnasio de Bomberos Voluntarios, y de a poco se fueron incorporando las restantes colectividades de inmigrantes al festejo. En 1987 ya integraban la organización las once colectividades actuales, y aunque el espíritu apuntaba a sumar a los referentes de otras naciones europeas, la limitación la imponían las dimensiones del gimnasio Pedro Estremador. Dina Huapi ya no es Bariloche. Es un municipio autónomo situado a más de 15 kilómetros de esta ciudad, paro ante la carencia de un estadio adecuado, el Club Danés se presentó como una interesante opción. El viento, el frío y la lluvia siempre pueden interferir en el éxito de los festejos, pero en esta oportunidad brindará a los vecinos la posibilidad de prolongar la fiesta, una fiesta de los sentidos, porque a los aromas y sabores se suma la posibilidad de apreciar la música, los bailes y los trajes típicos que utilizaban los que en un momento tuvieron la necesidad de emigrar.


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