La lucha despareja
análisis
La presencia de drogas en el territorio neuquino dejó de sorprender hace mucho tiempo. Por su extensa y descuidada frontera con Chile, un mercado apreciado para la venta ilegal, es desde hace tiempo el paso elegido por los traficantes venidos desde el este o el norte del país que buscan llegar al Pacífico.
Pero no se trata solo de un corredor: en Neuquén existen sectores de poder adquisitivo alto y muy alto, en condiciones de pagar por drogas más caras y sofisticadas.
Al mismo tiempo las estadísticas de Salud reflejan un aumento del consumo y una baja en la edad de iniciación, sin distinción de clases sociales.
El tránsito y el consumo son, en definitiva, problemas serios que atraviesan capas sociales y grupos etarios, y que no han hecho sino crecer en los últimos años. Con otras graves secuelas, como las disputas territoriales entre grupos más o menos organizados, que pueden llegar a dirimir sus diferencias a balazos.
La respuesta de las fuerzas de seguridad ha sido dispar. Cada tanto se consigue frenar algún cargamento de cierta relevancia, pero lo cierto es que da la impresión de que no existe un trabajo coordinado ni profundo. Se ataca el menudeo, y solo excepcionalmente cae atrapado algún distribuidor de cierto calibre.
Combatir el narcotráfico es una tarea muy compleja y en ninguna parte del planeta han encontrado un método infalible para desarticular una de las economías ilegales más grandes del mundo, solo emparejada por el tráfico de armas y la trata de personas.
Sin un plan la lucha es más despareja. Por eso sería conveniente pensar en un trabajo organizado e integral, con respaldo en leyes y respetuoso de los derechos individuales, pero que al mismo tiempo otorgue más herramientas destinadas a combatir el narcotráfico. (AN)