La matanza reavivó el debate por las armas
Volver a prohibir los rifles de asalto es una opción.
WASHINGTON-. Si bien Barack Obama prometió actuar para evitar tragedias como la ocurrida en la escuela de Newtown (Connecticut, noreste de EE. UU.), por el momento, no ha proporcionado detalles de una empresa que se anuncia complicada en el plano político.
Antes de ganar su segundo mandato de cuatro años el pasado 6 de noviembre, el presidente de EE. UU. había mostrado una gran timidez sobre esta cuestión, pese a su promesa de tomar medidas “de sentido común” tras la matanza de Aurora (Colorado, oeste de Estados Unidos) el pasado verano, o después del tiroteo acontecido en Tucson (Arizona, suroeste), a principios de 2011. El domingo, en Newtown, Obama estimó que estas tragedias debían “terminar”. “Y para que así sea, debemos cambiar”, avanzó.
Sin embargo, el presidente de Estados Unidos no entró en los detalles y ni siquiera pronunció la palabra “armas” en su intervención. De todas maneras, su discurso evocó de manera evidente el debate sobre el control de la circulación de armas, una cuestión que una gran cantidad de legisladores demócratas renuncian a abordar debido a los riesgos electorales que comporta.
El derecho a ir armado, inscrito en la Constitución estadounidense, es defendido ferozmente por grupos de presión, y prácticamente por la totalidad de los legisladores republicanos.
Desde el pasado viernes, varios responsables instaron a tomar medidas respecto a este asunto, como el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y la representante demócrata, Carolyn McCarthy. Por su parte, la influyente senadora demócrata Dianne Feinstein prometió un proyecto de ley para reinstaurar la prohibición de las “armas de asalto” que expiró en el 2004 debido a la inacción del Congreso.
El asaltante de Newtown estaba armado principalmente con AR-15, una versión semiautomática de los fusiles de asalto que utiliza el ejército estadounidense, igual que el joven que acabó con la vida de 12 personas en un cine de Aurora (Colorado). La compra de los cargadores de gran capacidad que utilizaron hubiera resultado ilegal antes del 2004.
Puede resultar significativo de un tímido cambio de mentalidad que el senador demócrata de Virginia Occidental, Joe Manchin, ferviente defensor de la segunda enmienda, llamara ayer en la cadena MSNBC a realizar un debate “sensato y razonable” sobre el control de las armas. De su lado, la mayoría de los legisladores partidarios de una interpretación amplia de la segunda enmienda, así como el lobby de los fabricantes de armas (NRA), muestran un perfil bajo desde el viernes. (AFP)
masacre en newtown