La mirada de Dorian reina en Londres



Londres (Especial).- Puede que haya sido la figura por la que algunos círculos de Inglaterra se avergonzaran, hacia fines de 1800. En un exilio que lo condujo casi a la locura, murió en un cuarto de París.

Oscar Wilde, el hombre de vida exquisita, hoy es llevado en andas, "victorioso", sin importarles demasiado a quienes lo portan, su pasado de girasoles en carbonilla, ni su "amistad fatal" con lord Alfred Douglas, propia de una pieza de Shakespeare. Sólo prevalece su obra, rica y seductora. En el mes del aniversario de su muerte, Londres tuvo todos los homenajes para Oscar Wilde. La ciudad, a través de sus organismos de cultura oficiales, y desde los grupos independientes, ofreció una rica programación compuesta por exposiciones, conciertos, filmes, mesas redondas, conferencias y espectáculos de danza y teatro. Los artistas se adueñaron del espíritu del autor de "El retrato de Dorian Gray". Cualquier espacio vale, dice el artista plástico, Daniel Dowing, mientras corregía la luz para una de sus esculturas. Dowing expuso todo noviembre, instalaciones y esculturas, en un atellier de la transitada Portobello Street, en el corazón de Notting Hill. A pocos metros de la sala, una de las librerías más conocidas de la zona, y que fuera escenario del filme que llevó el nombre del barrio, protagonizado por Julia Roberts, tiene en su vidriera las más variadas colecciones de la obra de Wilde, en todos los idiomas y ediciones.

Por ejemplo, se puede encontrar "The complete letters of Oscar Wilde", editado por Merlin Holland y Rupert Hart-Davis; "Oscar Wilde: A certain Genius", de Barbara Belford; "Truly Wilde: The Unsettling Story of Dolly Wilde, Oscar"s Unusual Niece", de Joan Schenkar, y la ya tradicional y más vendida de todas sus biografías: "Oscar Wilde", de Richard Ellmann, editada por Penguin.

Para los que prefieren navegar en Internet, hay un sitio web para no dejar pasar: www.jonno.com/oscariana, que incluye datos e imágenes interesantes.

En el museo y en el teatro

Un poco más lejos de Notting Hill, en la Kingsland Road, se encuentra el "Geffrye Museum", uno de los espacios más queridos por los ingleses, ya que mantiene su estilo original de principios de 1800. Su propuesta es la de preservar cierta coherencia entre las obras que se exponen con el pasado que encierra el propio edificio en sí.

Nada mejor para estas instalaciones, rodeadas por un parque celosamente cuidado, que albergar desde noviembre y hasta enero del 2001 la exposición "The House Beautiful: Oscar Wilde and the Aesthetic Interior".

La muestra hace un repaso de la historia de Inglaterra, a través de los distintos cánones estéticos que primaron en cada etapa. ¿Y qué tiene que ver esto con Oscar Wilde? Mucho, ya que, como bien lo dice el título de la exposición, Wilde fue el precursor en 1877, del Movimiento Estético que tuvo su sede en Londres y que años más tarde quiso continuar en París, tras el exilio del escritor. Pero nada de esto ocurrió en París ni en Londres. Luego de su muerte, a los 46 años, el movimiento que encabezó, y al que se sumaron otros artistas y familias aristocráticas, también dejó de existir.

Sin embargo, ningún historiador duda en que el "Aesthetic Movement", influyó con su arte personal, en el diseño y en la arquitectura de la época.

Wilde, quien se consideraba él mismo "un esteta empedernido", concebió estas ideas ya en la universidad y las introdujo en la sociedad londinense a partir de 1877. Esta exhibición, entonces, tiene la originalidad de poner ante el observador los decorados de las casas y de algunos salones públicos, correspondientes a los dos siglos que unen a Wilde con sus lectores. Hace hincapié sobre todo en el contexto de la escena cultural del Londres de principios de 1800 hasta nuestros días. Las influencias, los estilos del arte victoriano, ya sea en pinturas, muebles, alhajas, todo está a la vista en cada sala, ubicadas cronológicamente. Para no perderse la obra del genial Gustavus Arthur Bouvier, "In the morning three young ladies", fiel reflejo del "Aesthetic Interior".

Oscar Sarhan


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