“La obediencia debida y las elecciones”

Por Redacción

Me pregunto cuántos peronistas fieles a la doctrina y a sus principios están sacándose fotos o dicen que van a votar a candidatos que, si fuera por ellos, no sólo no votarían sino que estarían denunciando por traicionar a su partido. La misma pregunta me vengo haciendo desde hace años con los radicales y la extiendo a todos los partidos políticos, pero en especial a los que pregonan que el que gana conduce y el que pierde apoya. Esta forma de pensar es casi una obediencia debida, algo que muchos cipayos de uniforme usaron para justificar asesinatos que hasta el día de hoy se está queriendo juzgar. Me pregunto si no se dan cuenta esos compañeros, correligionarios o camaradas –en definitiva, ciudadanos comunes que al otro día de las elecciones tienen que volver a su trabajo, porque ése es su destino– de que votar a su partido, sin importar o sin analizar a fondo a sus postulantes, es algo que los puede perjudicar de forma directa o indirecta a ellos mismos, a su familia y a sus amigos. Está claro que somos poblaciones de sangre caliente que tenemos formas viscerales de reaccionar respecto de éstos y otros temas, que la pasión nos envuelve y que nos cantan una marcha partidaria y nos enfervorizamos tal vez más que con el himno (habría que analizar un poco esto último, ya que el himno nos debe involucrar a todos los argentinos y, como se puede apreciar, no es justamente la canción que con más bríos cantamos). ¿Cómo podemos entender que se habla de libertad cuando somos nosotros mismos los que nos coartamos, justamente, la libertad de elegir? ¿A qué le tenemos miedo? Yo no creo que se pierda la condición de peronista, radical, comunista, anarquista, liberal o independiente si uno vota por candidatos que les parecen menos malos o más buenos, porque hay que recordar la frase del general cuando decía: “No es que nosotros seamos buenos, es que los otros son peores”. Siguiendo ese razonamiento, me pregunto si los votantes elegimos en ese sentido, o sea, al más bueno o menos malo aunque no sea de nuestro partido. Todo esto sucede en cada elección y puedo apreciar que algo vamos aprendiendo, porque de otra manera no se explica cómo, luego de tantos años, cambiamos el signo político provincial en la elección pasada. Pero nos falta mucho más, nos falta revelarnos ante las estructuras que en lugar de ofrecernos un mejor futuro nos dicen que son ellas o el caos, hacen llegar comentarios en los barrios humildes acerca de que si no ganan la ayuda social no les llegará más o se ponen a regalar electrodomésticos a un mes de las elecciones en vez de invertir en generar las condiciones para sacar a la gente de la esclavitud del plan social y generar condiciones para que consiga trabajo digno y permanente. Tengo la impresión de que de a poco vamos bajándole el nivel a esa obediencia debida y los rionegrinos cada vez más votamos por quienes nos ofrecen una esperanza de vivir mejor. Esto no significa tirar por la borda las cosas buenas que se hacen de la vereda contraria, sino que queremos mejorar la calidad de dirigentes que tenemos, lo que podemos hacer votando libremente, sin ataduras partidarias que nos digan qué hacer. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche

Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche