“La pandemia revaloriza lo que hizo Artémides Zatti"

El sacerdote salesiano pide a los devotos católicos hacer “más visible” la figura del enfermero y religioso viedmense, que está "a un milagro" de ser santo . Zatti luchó contra la tuberculosis. Recorría en su bicicleta la comarca para atender a los enfermos. Dirigió el hospital de la capital rionegrina a inicios del siglo pasado.





El salesiano Vicente Martínez Torrens. Autor de la biografía del enfermero y religioso que fue declarado beato.

En tiempos de coronavirus, en el que los trabajadores de la salud cumplen un rol clave para la sociedad, surgen voces desde la Iglesia Católica rionegrina que invocan “como protectora” a la figura del salesiano Artémides Zatti, el “enfermero de los pobres”.

Una de ellas -quizás la más potente- es la del vicario y capellán en Malvinas, Vicente Martínez Torrens, un salesiano de 80 años con formación filosófica y docente. Dice que “ante situaciones límite, como las que impone una pandemia, los creyentes buscan en Dios o en sus intercesores una referencia para superar la impotencia que los angustia”.

Para ruegos e invocaciones, el santoral católico está lleno de médicos espirituales, generalistas y de otras especialidades: “San Lucas, San Pantaleón, Santa Lucía, San Blas; pero todos nos vienen de Europa. Y los rionegrinos tenemos a Ceferino Namuncurá de Chimpay y a Artémides Zatti de Viedma, que son figuras extraordinarias y necesitan más visibilidad”, dice el sacerdote. (Ver recuadros)

Nacido en Alicante, España y criado en Roca, Martínez escribió la biografía de Zatti que se envió a Roma y sirvió al Vaticano para convertirlo en beato.

“A Zatti le tocó actuar durante la epidemia de turberculosis desde el hospital de Viedma, el primero que tuvo la Patagonia y que hoy lleva su nombre. Fue a inicios del siglo XIX. Él se movía todos los días en su bicicleta para atender y vacunar a los pacientes. Luchó contra esa enfermedad, la contrajo y se curó tras hacerle una promesa a Dios. A partir de allí, entregó su vida al servicio de los pobres”, dice el vicario de la catedral de Roca.

¿Respiran todos?

Numerosos testimonios de época describen a Zatti como un hombre simple, amigo de los humildes y siempre al servicio para calmar el dolor humano. “Buenos días.. ¿respiran todos?”, era su frase de cabecera cuando ingresaba al hospital.

Otro relato cuenta que una vez durmió con un muerto en su cama porque la morgue se había colmado. Cuando le preguntaron si no tenía miedo, respondió: “a los vivos hay que temerles, no a los muertos, si ni siquiera roncan”.

¿Qué tienen en común Zatti y el personal de salud que hoy lucha contra el coronavirus? El capellán subraya que es disponibilidad 24 horas para cuidar a los enfermos. Pero aclara que hoy es más difícil. “Al menos antes tenían la vacuna de penicilina y Zatti iba con su bicicleta porque sabía que debía aplicarla cada tantas horas a sus pacientes”.

“El enfermero de los pobres” está cerca de convertirse en santo. Martínez Torrens dijo que se estudia un segundo milagro y que ya lo tienen aprobado el 80% de las comisiones vaticanas. Se espera que pronto pase a la comisión de los cardenales, la que tiene decisión final. “Los médicos no pueden hablar de milagros porque es ir en contra de la ciencia que los avala. En los casos que se atribuyen a Zatti, dicen que hay una curación que no tiene explicación científica”, explicó.


De peón y mozo a director del hospital


Artémides Zatti llegó en 1897 desde Italia a Bahía Blanca con su familia, con 17 años. Fue peón rural, mozo y obrero de una fábrica de baldosas.
Más tarde se conviertió en religioso laico, enfermero y quedó a cargo del hospital de Viedma.

Murió en 1951. Sus funerales fueron la demostración de duelo más importante que tuvo la comarca. Los restos de Zatti descansan en el templo de los salesianos, que se convirtió en un lugar de veneración popular.



Los “protectores” de enfermedades


El sacerdote Vicente Torrens enumeró a algunos de los “santos protectores” que fueron y son invocados por los creyentes en tiempos de pandemias. Hay médicos espirituales generalistas y otros de especialidades.




Adiós al “sálvese quien pueda”


Al analizar los cambios que produce en la sociedad la pandemia del coronavirus, Martínez Torrens mencionó el fin del “sálvese quien pueda”.
“Esta situación nos trajo la solidaridad porque debo cuidar a los otros cuidándome a mí mismo”, añadió.
En cuanto a las consecuencias económicas, dijo que la gente advierte ahora “de cuántas cosas superfluas se ha ido rodeando. Ve que se puede vivir más austeramente, sin el frenético consumismo".


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