La patria aeronáutica

Los dirigentes opositores parecen estar dispuestos a seguir respetando la tregua no escrita que se declaró luego de la muerte imprevista del ex presidente Néstor Kirchner, absteniéndose de criticar a la presidenta con su vehemencia habitual, pero ya es evidente que ciertas facciones supuestamente oficialistas que se afirman comprometidas con “el modelo” no tienen la menor intención de modificar su conducta. Mientras el resto del país procuraba adaptarse a la ausencia permanente del hombre que durante más de siete años había dominado el panorama político nacional, sindicalistas aeronáuticos se las arreglaron para convertir Ezeiza en un auténtico aquelarre, con la cancelación de docenas de vuelos, demoras prolongadas y la furia comprensible de decenas de miles de personas desconcertadas por lo que sucedía. Por ser cuestión del aeropuerto más importante del país, las escenas repercutieron con fuerza en el resto del mundo, lo que perjudicó enormemente a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al hacer pensar que no le sería dado mantener a raya el caos tan temido. Según el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, todo se debió a que Ezeiza no estaba en condiciones de encargarse de los vuelos de cabotaje que habitualmente parten de Aeroparque, donde está construyéndose una nueva pista, pero si bien era previsible que surgieran algunas dificultades, no lo era que los pilotos de Aerolíneas Argentinas aprovecharan la oportunidad para celebrar uno de sus ya rutinarios paros salvajes. Lejos de estar interesados en impresionarnos con la eficacia de una empresa estatizada y con la voluntad de sus empleados de ayudar al gobierno, dichos sindicalistas parecen resueltos a mostrar que hasta los críticos más feroces del “modelo” estatista impulsado por el gobierno se han quedado cortos. En cuanto a los problemas ocasionados por el cierre programado de Aeroparque, Schiavi y otros miembros de su equipo contaron con tiempo más que suficiente en que prepararse para enfrentarlos, pero por estar obsesionados con lo que llaman “la política”, los funcionarios del gobierno optaron por mantener cruzados los dedos y limitarse a improvisar. Por su parte, los líderes sindicales que en teoría lo apoyan se concentraron en sus propias disputas internas sin preocuparse en absoluto por las dificultades ocasionadas. A diferencia de lo que sucede en otras partes del mundo en que el Estado suele estar capacitado para administrar con cierto grado de eficacia empresas consideradas de importancia “estratégica”, aquí se siente obligado a entregarlas a los sindicatos del sector que, claro está, subordinan absolutamente todo a sus propios intereses. Para los sindicatos aeronáuticos, Aerolíneas es una fuente muy valiosa de recursos, ya que los subsidios que recibe se aproximan a un millón de dólares por día, de suerte que es natural que sean constantes las luchas internas entre los dirigentes. También lo es que la calidad de los servicios prestados sea tan mala; al fin y al cabo, la eficiencia no figura en la lista de prioridades de personajes que, so pretexto de estar protagonizando una epopeya ideológica, privilegian la construcción de sus propias parcelas de poder en el maremágnum supuestamente estatal pero en realidad gremial. En ocasiones, la presidenta ha dado a entender que le gustaría que los sindicalistas mejoraran su desempeño, pero puesto que depende de ellos no quiere correr el riesgo de enojarlos. Entre otras cosas, heredó de su marido una alianza con los sectores más retardatarios del sindicalismo peronista. Aun cuando quisiera disciplinarlos, a esta altura no podrá intentarlo porque las consecuencias de una eventual ruptura serían con toda seguridad muy graves. Huelga decir que los sindicalistas están más que decididos a aprovechar al máximo el poder sobre el gobierno nacional que han sabido conseguir. Ya antes de la muerte de Néstor Kirchner obraban como hombres que entendían estar ante una oportunidad acaso irrepetible para acumular más privilegios, y no hay motivos para suponer que la solidaridad que dicen sentir por su viuda los haga moderar sus pretensiones. Aunque algunos sí eligieran procurar actuar de manera menos rapaz, la conciencia de que otros podrían aprovechar lo que tomarían por debilidad los haría cambiar pronto de opinión.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 860.988 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA - Miércoles 10 de noviembre de 2010


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