La pobreza

Por Redacción

La carta destacada

Cuando estar por debajo o encima de una imaginaria línea implica qué posibilidad de llegar a ser un sujeto capaz de pensar, hacer, y proyectarse en una sociedad, entonces esa arbitraria línea no sólo marca la cantidad de dinero que precisa una familia estándar para satisfacer magramente sus necesidades básicas sino cuán cerca o lejos se halla ésta de poder realizarse como unidad social. Pero cuando los números se coleccionan para definir la altura de la línea a trazar como límite entre lo aceptable o no, olvidan que el acceso a bienes inmateriales como educación, salud y bienestar también cuentan. Si estos valores fueran contados para que cada familia pudiera brindarle a todos sus integrantes la posibilidad de ser “exitosos” como individuos, deberíamos aceptar entre asombro y furia que más del 80% de los argentinos hoy somos pobres; después de años de trabajo y esfuerzo, después de vidas dedicadas al estudio, después de haber hecho el sacrificio de creer en quienes hoy nos gobiernan y nos mintieron. Un país acrecentadamente pobre, por fuera de falaces números, es una bomba de tiempo.

Karina Zerillo Cazzaro

DNI 21.653.863


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