La querella pidió penas de entre 22 y 18 años
El abogado de AFIP dijo que Hinricksen manejó la droga en el galpón de Allen.
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BUENOS AIRES (ABA).- Penas de prisión de 22, 20 y 18 años para el empresario español Valentín Temes Coto, su exsecretario y socio Claudio Maidana y el empacador de Allen Nelson Hinricksen, respectivamente, pidió ayer la querella en el juicio oral y público conocido como “Manzanas blancas”. Les atribuyó los delitos de contrabando agravado de estupefacientes y evasión fiscal, en concurso real.
Tras un extenso alegato sobre el proceso que permitió incautar, a mediados de 2010, 3.127 kilos de cocaína de máxima pureza en los puertos de Buenos Aires y Santos, Brasil, con destiño a España, el abogado Facundo Machesich, de la AFIP y la UIF, acusó al trío de integrar “una organización criminal que pone en peligro la salud pública”.
También reclamó a los jueces del Tribunal Oral Penal Económico Nº 3 que ordene el decomiso de la planta de Frutol SRL, ubicada en calle Primeros Pobladores de Allen, y que disponga la inhabilitación para ejercer el comercio por el máximo tiempo a los imputados. El letrado alegó como agravante el volumen de lo incautado y las ganancias que se iban a obtener tanto aquí como en el exterior y, como atenuante, la falta de antecedentes de los tres.
Al dar por probada “la materialidad del ilícito” (por la triangulación de llamadas telefónicas entre los tres, los contactos con el gallego José Villanueva Graña y el narcotraficante mexicano Nicolás Rivera Gamés, quienes –según dijo– “estuvieron en Buenos Aires y el Alto Valle entre abril y junio” de 2010), Machesich estableció jerarquías y responsabilidades.
“Temes Coto, al tope de la pirámide, se aprovechó de que en la Aduana de Villa Regina había poco personal y no existía scanner. Eligió la ruta por la que los camioneros (Suárez, Verón y Gadzizcki) transportaron la droga desde Allen a la capital federal”, argumentó.
Una de sus colaboradoras, Ximena Requeijo, sumó: “La operación en Allen, el 4 de junio, la supervisó Hinricksen, quien hizo ir sucesivamente a los choferes del empaque al frigorífico. Nunca, en el trayecto a Buenos Aires, se desviaron del camino ni sonó ninguna alarma. Suárez paró en una Petrobras y apagó el equipo de frío para dormir, pero no se apartó de la ruta”.
Subrayó que a Frutol sólo entraban personas autorizadas por Hinricksen y que “los canadienses” Joubert y Valdez (sospechados por los letrados defensores), entraron y se fueron con las manos vacías.
Igualmente, afirmó que no se violaron en ningún momento los tres tipos de precintos de los contenedores y que ya en Buenos Aires, los camiones, que llegaron después del mediodía del 5 de junio, permanecieron en un depósito custodiado por seguridad privada y la Policía Federal.
Un cargamento (el de 1.722 kilos hallado en Santos) partió el día 7, y al que debía pasar por la terminal 4 del Puerto de Buenos Aires le observaron imágenes sospechosas el 8 de junio. “Los paquetes rectangulares o ladrillos envueltos con nailon de 20 por 15 cm fueron colocados en 5 de los 20 pallets. Se registró una diferencia de densidades pues el scanner no detecta droga, sino escalas de grises”, precisó.
Requeijo sostuvo que la carga, una “verdadera obra de arte”, se hizo en el frigorífico, donde “había lugar y privacidad”.
Sobre la búsqueda de olores, dijo dos canes marcaron resultado positivo en las cámara 1 y 2 del galpón, aunque aclaró que el allanamiento se produjo el 18 de junio, luego de que Hinricksen dispusiera limpiar las instalaciones “con amoníaco”.
Dijo además que “no hubo un préstamo a Brantina” (la firma que presuntamente debía dar cobertura empresarial en Vigo al tráfico de cocaína), sino un pago de 500.000 dólares que no pudo justificarse.
Machesich afirmó que Frutol estaba integrada por “prestanombres” controlados por Temes Coto, a quien calificó como “el organizador de la maniobra” que incluyo “la cadena logística y la parte contable y jurídica para llevar la mercadería a Vigo y Barcelona”, donde estaba relacionado con su primo David Temes Arnosi y otras personas.
De Hinricksen señaló que “era la máxima autoridad del empaque”. Y a Maidana lo ubicó como “socio y nexo permanente entre Nelson y la conexión gallega compuesta por Villanueva Graña y Jacobo Portabales Vales.
Alegatos en el juicio por el caso “Manzanas BLancas”
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