La reforma del Estado también es una acción necesaria

Por Redacción

Hace un cuarto de siglo tuvo lugar en Estados Unidos (en el mandato de Clinton) una iniciativa denominada National Performance Review, que como su nombre indica, significó una revisión del rendimiento estatal para estimular la modernización de los procedimientos gubernamentales. Formaron parte de aquella propuesta, numerosas actividades correctivas que abarcaron desde la reorganización de los procesos administrativos a la medición de resultados en cada una de las áreas consideradas, la remoción de prácticas obsoletas por comparación con estándares de empresas privadas y/o públicas de otros países, innovación tecnológica, informatización de procesos, utilización en las normas de lenguaje comprensible, simplificación de trámites y otros aspectos de mejoramiento gubernativo .

Viene a cuenta la evocación, por cuanto en su concienzudo y promisorio mensaje del día 30 de octubre el Presidente Macri indicó algunos “ejes” de reformas necesarias, destacando creación de empleo, responsabilidad fiscal, y calidad institucional; asuntos que dada su complejidad se pueden definir como objetivos con mayor facilidad que dar detalle de los procedimientos para alcanzar como resultado. Viendo con simpatía y esperanza esta perspectiva de gobierno “normal” (parecida a otros del mundo que actuando de manera sensata alcanzan logros) y sintiendo que son propuestas prudentes para resolver la actual decadencia de nuestro país, me puse a considerar que en nuestra cultura política (muy deformada al cabo de tres décadas de charlatanería partidista), gobernantes y gobernados estamos propensos a abordar los temas “proyectivamente” (es decir definiendo “metas”) y confiando en que una vez establecido el “objetivo” lo que sigue es tan solo un “problema de implementación” que nos representará “esfuerzo”, “compromiso”, “inteligencia” y otros cuantos atributos. Pero no es así. También hay que considerar los medios y en este caso resulta crucial la actual (in)suficiencia del Estado. Más allá de lo que propongan las autoridades ejecutivas, la estructura de gobierno para llevar adelante estas propuestas con éxito, debe ser muy distinta de la actual composición estatal burocrática, hipertrofiada, con personajes incapaces encumbrados por la politiquería, compañeros militantes, punteros de comité, sujetos aletargados sin capacitación ni experiencia que se han incorporado a los cargos públicos sin méritos y al margen de concursos de oposición y antecedentes Actúan como capas burocráticas residuales en una organización estatal deformada, plagada de procedimientos obsoletos, con áreas de influencia feudal, normativas contradictorias, funciones inconducentes y modos arbitrarios.

Estos dos factores, la (in)competencia humana y la (des)integración administrativa se han transformado en un severo obstáculo estructural para alcanzar estos objetivos . Lamentablemente esta cuestión siempre es eludida, pues afecta intereses políticos y sociales, y su abordaje es pospuesto. Por tal circunstancia, los ciudadanos argentinos debemos reclamar que se realice con prontitud y énfasis paralelo la reforma del Estado, por medio de un plan de trabajo objetivo y persistente, en varios años, que resulta imprescindible para recuperar la capacidad de acción. La alusión a la National Performance Review es útil, porque fue enfocada en “como debe trabajar el gobierno”, y no de “lo que se debe hacer” y practicar tal sentido nos permitirá formular una plataforma de eficacia, abierta a cualquier definición programática ejecutiva que provenga democráticamente de la decisión del pueblo. Guillermo López Chamadoira DNI 10.103.185

Dos factores, la (in)competencia humana y la (des)integración administrativa se

han transformado

en un severo obstáculo estructural para alcanzar los objetivos de un “gobierno normal”

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Dos factores, la (in)competencia humana y la (des)integración administrativa se
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en un severo obstáculo estructural para alcanzar los objetivos de un “gobierno normal”

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