La Regata del río Negro y sus historias pasadas por agua

La hermandad en el río traspasa las distancias, las dificultades, y todos acuden al llamado anual del Negro. Desde ayer, una vez más la travesía cruzará la provincia dejando sus vivencias en la orilla.

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Desde Río Gallegos hasta el Negro. Atrás quedaron 2.000 kilómetros. (Foto: Andrés maripe )

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Un pampeano, un beltranense y el pedido por un río hermano: el Atuel. (Foto: Andrés maripe )

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El grupo de palistas chilenos y su primera experiencia en la travesía. (Foto: Andrés maripe )

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Paso Córdoba a full. Una multitud acompañó la llegada de los palistas al final de la primera etapa.

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Collueque, la mejor palista rionegrina en acción.

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“Tenemos que ir tan lejos para estar acá...”.

Desde Río Gallegos, desde Chile y también de Sudáfrica. Un pampeano que trae la lucha por su propio curso de agua y que clama a quien quiera oírlo: “Que nos devuelvan el Atuel”. Y muestra orgulloso una bandera. El esloveno que ríe pícaro cuando dice “chicas”, el español que se sonroja y una pareja de roquenses que come un plato de fideos celebrando su nuevo cara a cara con el agua más querida.

El río Negro hace su llamado anual, le responden voces de todo el mundo y de a poco se arma el gran arca que llevará a todos hasta Viedma, la tierra prometida de esta Regata Internacional que ayer en la Isla Jordán comenzó a contar la 42ª historia de su existencia.

“Amo este río”. Una frase recurrente que reverdece cada año cuando los que reman, dejan atrás todos los sacrificios realizados con tal de estar en el agua. En este agua.

Julio Millalonco e Irma Montiel son de Río Gallegos y antes de comenzar con la ceremonia de la largada y acondicionar sus botes, son ellos los que primero se resguardan. Un protector para el sol que “allá (en Gallegos) nunca lo usamos. Nosotros estamos acostumbrados al viento... Venimos acá y esto es un paraíso”.

Los ojos felices de Julio se cruzan con los de Irma. Hay química entre los dos. “Nos llama la Regata y acá estamos. Nos gusta conocer gente, gente copada. Es la tercera vez que estamos acá y pensamos seguir viniendo. La buena onda de la gente es lo que nos convence para venir. A compartir y sumar”.

La camioneta atiborrada de elementos descansa cerca de la orilla. Al cabo de dos días, transitar casi 2.000 kilómetros para estar en la Regata no fue un obstáculo ni mucho menos. “Si venimos, somos dos más. Todo suma. En mis pagos promociono todo esto a cambio de nada”. Julio elige la simpleza en las palabras, pero en su interior, se nota, hay mucho por decir detrás de su cruzada quijotesca. “Mucha más gente del sur debería venir acá”. Él y su compañera han cruzado medio país para sentir “la adrenalina y los nervios del primer día. Después pasa...”.

Carta de un río a otro

“Después de 70 años y por medio un juicio Mendoza dejó correr el Atuel hacia La Pampa”. Luis Rodríguez, que corre en Travesía, vino al Negro a celebrar en otro río, el haber recuperado el propio. “Esto es felicidad. Venir a correr acá es un acto de amor”.

El campamento es siempre caótico y en cada especie de búnker, que generalmente se resume a una glorieta y algunas reposeras, esperan ansiosos un puñado de palistas que cruzaron la cordillera por primera vez para verse cara a cara con la leyenda. Son cuatro botes y seis remeros.

“Corremos carreras de velocidad, pero venimos hasta acá para vivir esta experiencia que es única para nosotros”, dicen casi a coro los chilenos de la escuela Nueva Imperial, reafirmando una vez que ese espíritu de la Regata gestado en medio siglo de historia, está más cerca de la hermandad, con el río como vínculo, que la de una cita sólo competitiva.

“Todos los que hacen canotaje, sean de dónde sean, saben lo que es la Regata del Río Negro. La hayan corrido o no la hayan corrido. Tenemos compañeros que hace muchos años vinieron hasta aquí y nos dejaron el legado. De eso nos estamos aferrando para competir ahora”, resume Adriana, quien parece ser la comandante de este grupo que a partir de ayer podrá contar que alguna vez formó parte de la leyenda.

Datos

desde el río

Hoy se corre

el segundo parcial

Pasado el mediodía, en el horario de las 13, los palistas encararán el segundo parcial de esta edición de la Regata Internacional del río Negro. Es la etapa más larga de esta travesía, con cerca de 60 kilómetros, la que deberán recorrer los competidores desde el paso Córdoba hasta el balneario de la Isla 58 de Villa Regina.

Será el primer filtro importante que deberán sortear los palistas, donde habrá que estar muy atentos a las banderas que marcan el camino en el río para no cometer equivocaciones y evitar así ser multados por la organización.

A diferencia de otros años, luego de esta extenuante etapa venía la jornada de descanso, para luego encarar el tercer parcial en el Valle Medio. En esta edición habrá cambios.

El día libre no será mañana sino el martes, para volver al río el miércoles con el cuarto parcial. El tercero se correrá este lunes entre el Bocatoma de Beltrán y el balneario de Choele Choel.

Ceci dio pelea

y va por más

Luego de cierta polémica en la previa de la regata por algunos desencuentros con la organización, la roquense Cecilia Collueque se dio el gusto de encarar ayer una nueva travesía, esta vez compitiendo mano a mano con los principales botes K-1 senior que toman parte de esta difícil competencia.

El bautismo en la Regata, una vivencia inolvidable

Regata del Río Negro

Datos

1.200
personas según los organizadores había ayer en la llegada de la Regata a Paso Córdoba.
2.000
kilómetros viajaron en su camioneta desde Río Gallegos Julio Millalonco e Irma Montiel.
“Disfruté todo el tiempo. Cumplí con el programa que tenía e incluso bajé el tiempo que estimaba para este parcial. Salí del agua totalmente satisfecho y enteró, que es lo más importante porque ahora viene la etapa más dura. Guardé un poco de combustible en el tanque”.
“Estoy agradecido con todos por esto que estoy viviendo. Mi entrenador (Cacho Collueque), mi familia y toda la gente que me acompaña”.
“Estaba muy ansioso, pero todo desapareció al momento de empezar a remar. Cuando entré en contacto con el agua, todo estuvo mejor. Por haber comenzado a remar en mayo del año pasado, no está mal”.
Horacio Ariza, palista que compite en K1 master C y que enfrenta el desafío de llegar a Viedma por primera vez, será columnista diario de “Río Negro” para contar sus sensaciones en éste su primer romance con el río.

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