“La renuncia del Papa”

Redacción

Por Redacción

Estimo que una tarea papal requiere además que fuerza física, fuerza espiritual. Y tal vez lo que haya perdido Benedicto sea esa fuerza. Su desgano evidente es posible que responda a esta sacudida que ha representado para la institución Iglesia los desmanes y delitos –y lo que es peor: sobre menores– cometidos por sacerdotes en casi todo el mundo. Se necesita mucha fortaleza espiritual para sostener una mentira que ya no es útil. Mucho coraje espiritual para enfrentar la contradicción en la que están metidos: por un lado la supuesta bondad y por otro lado la perversión. Mucha entereza para mandar a la cárcel a los corruptos dentro de su propia sede. Esos que seguramente cada mañana hacían la reverencia correspondiente con su mano en el corazón. Es probable que todo esto lo haya llevado a sentirse débil. Débil para enfrentar esta situación que, si es aprovechada, podría generar una verdadera revolución en la espiritualidad y en las creencias. A propósito de las creencias, comparto un cuento que leí una vez: Un hombre realiza un largo viaje para ver al maestro Aerobindo. Al llegar lo saluda solemnemente y le pregunta: ¿crees en Dios? Aerobindo le contesta con la mirada tranquila: no. –¡¿Cómo que no crees en Dios?! ¿Hice semejante viaje, esperé tantos años para que me digas que no crees en Dios? –No creo porque lo conozco, no dudo –le contestó Aerobindo. Esta renuncia, la primera después de 600 años, es una verdadera oportunidad. Eso, si es que están dispuestos y abiertos a aprender. Maia Zuretti DNI 5.656.519, Buenos Aires


Estimo que una tarea papal requiere además que fuerza física, fuerza espiritual. Y tal vez lo que haya perdido Benedicto sea esa fuerza. Su desgano evidente es posible que responda a esta sacudida que ha representado para la institución Iglesia los desmanes y delitos –y lo que es peor: sobre menores– cometidos por sacerdotes en casi todo el mundo. Se necesita mucha fortaleza espiritual para sostener una mentira que ya no es útil. Mucho coraje espiritual para enfrentar la contradicción en la que están metidos: por un lado la supuesta bondad y por otro lado la perversión. Mucha entereza para mandar a la cárcel a los corruptos dentro de su propia sede. Esos que seguramente cada mañana hacían la reverencia correspondiente con su mano en el corazón. Es probable que todo esto lo haya llevado a sentirse débil. Débil para enfrentar esta situación que, si es aprovechada, podría generar una verdadera revolución en la espiritualidad y en las creencias. A propósito de las creencias, comparto un cuento que leí una vez: Un hombre realiza un largo viaje para ver al maestro Aerobindo. Al llegar lo saluda solemnemente y le pregunta: ¿crees en Dios? Aerobindo le contesta con la mirada tranquila: no. –¡¿Cómo que no crees en Dios?! ¿Hice semejante viaje, esperé tantos años para que me digas que no crees en Dios? –No creo porque lo conozco, no dudo –le contestó Aerobindo. Esta renuncia, la primera después de 600 años, es una verdadera oportunidad. Eso, si es que están dispuestos y abiertos a aprender. Maia Zuretti DNI 5.656.519, Buenos Aires

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