La república ficticia de Jorge II
El libro VII de “La República” comienza con la exposición del conocido Mito de la Caverna, que Platón utiliza como explicación alegórica de la situación en la que se encuentra el hombre respecto del conocimiento. El libro comienza con la siguiente frase: “Cuanto más se honra en una ciudad a la riqueza y a los hombres ricos, menos se estima la virtud y a los hombres buenos”. Los pensamientos del filósofo griego, que nació 427 años antes de Cristo, tienen plena vigencia. Con esta excelente alegoría ejemplifica los grados de conocimiento y de ignorancia de la naturaleza humana y cómo afectan la percepción de la realidad. Perón decía: “La realidad es la única verdad” y es totalmente cierto. La encrucijada es saber cuál es la realidad. ¿Es la que percibimos o la que nos dicen que tenemos que percibir? El MPN o, para ser más precisos, el gobierno provincial en manos de Sobisch en su momento y de Sapag ahora es el gobierno del “como si”. Es decir: gobierna como si fuese un gobierno popular y democrático, defendiendo los intereses del pueblo del Neuquén y haciéndonos creer que lo hace de un modo republicano y con justicia social, pero nada de eso se constata en la realidad. Inclusive, hasta parecería que Sapag es el representante del kirchnerismo en la provincia, pero la práctica neoliberal que gobernó la década de los 90 en el país aquí está más vigente que nunca, ya que el Estado sólo se hace presente para acallar a algunos medios y conseguir el voto de sectores supuestamente opositores. Como ejemplo reciente, el presupuesto 2015 se despilfarró obscenamente –no precisamente en atención de la población más desfavorecida– y ello obligó a endeudar al Estado para afrontar gastos corrientes; cubrir esta maniobra obligó a que apareciera la billetera estatal, sacada del bolsillo del gobernante de turno. Pero el problema no es hacerlo, sino que se difunda o publicite. El gobierno del MPN hace como si le preocuparan los más humildes, hace como si redistribuyera la renta petrolera en forma equitativa entre los comprovincianos, pero la realidad indica que Neuquén es la provincia con más inequidades del país en cuanto al ingreso. Basta recorrer diferentes sectores de la ciudad capital, con no más de treinta cuadras de distancia, para ver esa realidad. Miles de neuquinos y neuquinas de todas las edades viviendo en forma paupérrima y puñados de personas desarrollando su vida en barrios cerrados cuales cortesanos del rey. El gobierno neuquino hace como si le preocupara y se ocupara de la educación pública, pero la realidad lo contradice: de la ley de Educación, con ya casi un año de antigüedad, no se ha aplicado ni un solo artículo. También declama que se ocupa de la salud pública, pero el actual gobierno viene profundizando la política privatista de los anteriores gobiernos emepenistas, en detrimento de aquel valioso sistema público que está sólo en la memoria de las personas entradas en años. Es cierto que allá por el 2008, cuando recién asumía su primer gobierno el actual gobernador, se realizaron algunos cambios en el Poder Judicial y se propuso a Oscar Massei y Guillermo Labate para cubrir las vacantes de los serviles y espurios jueces del sobischismo. Es cierto también que el enojo de la ciudadanía por la colonización del Poder Judicial por parte del MPN sobischista era peligroso y se necesitaba dar un guiño de cambio. Pero siempre para cubrir las apariencias. Mientras se tenga la mayoría y se asegure el statu quo, el MPN recurre a su principio político de los últimos 25 años: “Hagamos los cambios que aparenten cambios para no cambiar nada”. Ese mismo gatopardismo lo aplica a rajatablas en el Poder Legislativo. Y es lógico, porque el partido gobernante, junto con sus satélites mutantes, tiene mayoría simple. Para las mayorías agravadas que exige la Constitución provincial, como fue la designación de la abogada Soledad Gennari para integrar la cabeza del Poder Judicial, el MPN siempre encuentra opositores de “voluntad tasada” con quienes intercambiar favores y lograr su objetivo. Es así, entonces, que se gobierna como si hubiese independencia de poderes, como si se observaran los principios republicanos tantas veces declamados por el gobernador de Neuquén… pero, y antes que nada, hay que salvar el pellejo, evitando para ello el riesgo de los jueces independientes. “…y listo el pollo”, como dijo Sobisch en aquella cámara oculta en ocasión de querer comprar la voluntad de un diputado –Jorge Taylor– para la designación de jueces afines. Coherencia de prácticas que, con un plus de disimulo y apariencia circunspecta, se constata hoy en el actual jefe del Poder Ejecutivo provincial. Recordemos lo fundamental: la división de poderes sirve al ciudadano; sin ella, el ejercicio real de derechos se vuelve imposible, pone la estructura del Estado al servicio del pueblo. La concentración de poder sirve al que gobierna y pone al Estado a su exclusivo servicio y beneficio. (*) Diputado provincial de Neuquén
Rodolfo Canini (*)