La seguridad, nerviosa
Les esperan tiempos difíciles a los “ángeles guardianes” del papa Francisco. Quedó claro cuando, al final de su primera misa pública, Francisco rompió todos los esquemas de seguridad. El papa empezó a caminar para saludar a la multitud. Y en un momento, hasta cruzó el famoso portón de Santa Ana y salió del perímetro de la Ciudad del Vaticano. Incluso los guardias suizos con sus trajes estilo Miguel Ángel parecieron más que nerviosos.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora