La semana en Roca: Su consulta nos molesta
De los 52.400 roquenses que integraron el padrón para las últimas elecciones municipales, apenas 7 concurrieron el martes al Concejo Deliberante para expresarse en la audiencia pública por el presupuesto 2007. Por repetida, la frustrante experiencia no deja de constituir un síntoma desalentador sobre las posibilidades de consolidar lo que en términos sociológicos se denomina una «ciudadanía de alta intensidad». Más bien deja en claro que el paso de los años no hizo más que profundizar el alejamiento de los roquenses del derecho a ser protagonista de las decisiones para mejorar su calidad de vida.
Para la inmensa mayoría de los vecinos de esta ciudad involucrarse es entrometerse, participar es incomodar y cumplir con las responsabilidades cívicas se circunscribe a pasar cada dos años por un cuarto oscuro.
Si bien existen déficits particulares, la distorsión no es obra y gracia de la cómoda ignorancia de sectores sociales interesados nada más que en satisfacer sus necesidades básicas. En la deformación influyeron (e influyen) aquellos decididos a limitar cualquier intento por obtener mayores explicaciones que las habituales, que incluso ya incomodan de antemano a algunos funcionarios. Por eso es bueno analizar cuánto hizo el actual gobierno roquense para fomentar la participación.
Se refleja una imagen escuálida luego de un repaso sobre las acciones tendientes a abrir las puertas del municipio más allá de los 15 ó 20 funcionarios y dirigentes que mantienen trato diario con el intendente, Carlos Soria.
En la audiencia quedó sobre el tapete el malestar que generan las continuas evasivas del Ejecutivo a normalizar las comisiones barriales.
Ya que no hacen mella los planteos verbales, alguien debería aclararle a través de las vías formales al intendente que está incumpliendo con la Carta Orgánica cuando no hace nada para conformar el Consejo de Juntas Vecinales.
No es necesario acercarse al extremo vivido en gestiones anteriores, donde todos opinaban (y lo que es peor, decidían) sobre todo, pero poco saludable es seguir adelante con la idea del equipo de gobierno autosuficiente.
Tampoco tiene mucho para exhibir el Ejecutivo respecto de los incentivos para fortalecer el vínculo con las apáticas entidades profesionales radicadas en la ciudad. Prueba de que sólo hay contactos puntuales y esporádicos fue la audiencia pública, donde ni siquiera la CAIC -habitual participante- se esforzó por tener presencia. Ahora bien, no hay argumentos sólidos para aseverar que, aún con una masiva participación, la instancia del martes hubiese significado de utilidad óptima para los concejales, que ahora deberán analizar y votar el proyecto oficial.
Ocurre que, para varios de los expositores, sus opiniones surgieron con la íntima convicción de estar hablando de un presupuesto que no refleja lo que sucederá realmente el año que viene.
Esta sensación, que seguramente se expandió hacia otras personas que pensaban participar y desistieron, no contribuye a modificar el concepto que habla de una gestión más proclive a generar continuos golpes de efecto que a difundir objetivamente sus actos de gobierno. De esta manera, la definición sobre el presupuesto 2007 de Roca volverá a ser más política que técnica. Tal vez con algo de pudor, el oficialismo del Concejo sólo avanzará sobre partidas específicas, como la correspondiente a la Dirección de Prensa. Para el próximo ejercicio está previsto que los recursos para esa dependencia crezcan de 250.000 a 400.000 pesos y -tal como se objetó en la audiencia- en un año electoral es un dato que genera muchas suspicacias.
HUGO ALONSO
halonso@rionegro.com.ar
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora