La tortura



NEUQUÉN (AN/ACE).- “Yo ya estaba destrozado, ya no sentía los golpes, ni nada (…) era tan fuerte la descarga eléctrica que las primeras las sentís, las segundas ya no..., al cuerpo lo sentía que se arqueaba como una banana, pero no sentía los dolores. Sí la cabeza se me hacía para todos lados”; describió Hugo Inostroza en parte de su relato. Cuando fue secuestrado, Inostroza fue llevado directamente al tinglado de chapas donde se torturaba y sólo cesaron los tormentos tras una jornada entera de suplicios, en un momento de receso del grupo que torturaba que fue cuando la víctima decide suicidarse y fortuitamente zafó de una de las esposas.


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