La verdeamarela ya partió hacia Sudáfrica
Arropados por el calor del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y de los hinchas, y calmada ya la controversia por los 23 elegidos por Carlos Dunga, la selección brasileña se despidió ayer de su país y hoy estará en Sudáfrica en busca de la sexta Copa del Mundo. Vestido de traje azul y camisa blanca, Lula y la primera dama Marisa Leticia (que lucía una camiseta de la selección con el número 2) fueron recibiendo uno a uno, en el jardín del Palacio da Alvorada (su residencia oficial), a los jugadores y miembros del cuerpo técnico antes de hacerse una rápida foto de familia y pasar al interior, donde el presidente les deseó buena suerte. La “canarinha” deja atrás seis días de concentración a puerta cerrada en Curitiba, donde se han ido apagando los ecos de la polémica que se levantó el 11 de mayo cuando Dunga presentó una lista de convocados tildada de conservadora por su excesivo número de defensores y de la que quedaron fuera estrellas como Ronaldinho o Adriano. Durante esos días, con la selección aislada en la férrea disciplina de un técnico que no le tiene miedo a lo que diga la prensa, los hinchas brasileños han ido sabiendo de la esperada recuperación de las molestias musculares de Kaká y Luis Fabiano, dos pilares de la armada brasileña. Antes del debut (15 de junio ante Corea del Norte) Brasil jugará ante Tanzania (7 de junio) y contra Zimbabwe.