La vitivinicultura cerró el año con poco para celebrar

Los números de la comercialización no cierran y la inflación carcome la rentabilidad de muchos emprendimientos y productores.

Redacción

Por Redacción

Un sector jaqueado por el modelo

El brindis de fin de año tuvo un sabor amargo para la mayoría de los eslabones que componen la cadena vitivinícola de la Argentina.

Tanto el productor primario como las empresas que tienen acceso a mercados locales o del exterior debieron trabajar en un clima de negocios enrarecido, en la mayoría de los casos por cuestiones ajenas a su propio desempeño, una situación que en nada ayudó en el resultado final de la temporada. El productor primario tuvo que penar a la hora de vender sus uvas en medio de un escenario con precios deprimidos, demanda contenida y costos de insumos y de mano de obra en permanente alza debido a la inflación que arrastra la economía del país.

Las empresas, por su parte, debieron enfrentar una situación de mercados compradores en crisis y un tipo de cambio fijo que fue mellando la competitividad y la rentabilidad de los emprendimientos, en donde sólo algunas franjas comerciales consiguieron mantener la cabeza sobre la línea de flotación.

Los números de venta proporcionados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) corroboran una coyuntura difícil. Los datos del organismo nacional muestran que a noviembre del año pasado el total de vinos comercializados alcanzó los 11,7 millones de hectolitros, un 7% menos que el acumulado obtenido entre enero y noviembre del 2013. El grueso de las ventas fue realizado al mercado interno, el que movió 9,1 millones de hectolitros y tuvo una baja interanual del 4%. Cabe recordar que el mercado doméstico absorbe entre el 75 y el 80% de la oferta de vinos a nivel país.

A la exportación no le fue mucho mejor. Las ventas externas pasaron de 2,8 millones de hectolitros en el 2013 a 2,4 millones de hectolitros en el último año, con una pérdida comparativa del 15%. Los mercados foráneos se llevaron el año pasado el 20% de la producción de vinos con origen en la Argentina.

Un abordaje más minucioso de los datos del INV permite apreciar algunas franjas de producto que se salvaron de esta debacle generalizada.

Por caso, las exportaciones de vinos varietales crecieron casi un 7% entre el 2013 y el 2014 y en similar proporción lo hicieron los vinos espumosos, los que lentamente dejan de tener un consumo estacional para las fiestas de fin de año y cuya venta se reparte un poco más equitativamente a lo largo de toda la temporada a medida que surgen productos más accesibles para el bolsillo de los amantes de este tipo de bebidas.

En la exportación de vinos varietales hubo un marcado predominio de los productos de color, los que con ventas por 606 millones de dólares se quedaron con el 78% del mercado. A los blancos les correspondió el 15%, con ingresos por 110 millones de dólares.

A nivel local, los productos de color también gozan de la preferencia de los consumidores de vinos de alta gama, básicamente orientados a las variedades malbec y cabernet sauvignon y con cierta reticencia a incorporar otras variedades (ver recuadro).

Los que llevaron las de perder fueron los vinos sin mención varietal, cuyas ventas al exterior se desplomaron un 62% y de los que apenas se colocaron unos 346.000 hectolitros. Este resultado en particular tuvo que ver directamente con la pérdida de competitividad de estos productos frente a los de otros países, lo que hizo inviable su comercialización en el exterior ya que los valores de venta no llegaban a cubrir los costos de producción o apenas lograban equipararlos. Semejante esfuerzo, para colocar un producto en el exterior que no diera rédito alguno a las bodegas hizo que toda esta oferta se reorientara hacia el mercado interno y se plagaran de etiquetas las góndolas de grandes centros comerciales.

Esto generó una necesidad de mover stock y llevó a que súper e hipermercados lideraran una agresiva campaña de ventas en diciembre pasado donde proliferaron las ofertas de buenos productos vínicos a precios muy accesibles. Pese a todo, esta avalancha de productos en el mercado local no pudo ser absorbida completamente por la demanda y el resultado final fue una caída en las ventas internas del 4,7% con 6,8 millones de hectolitros comercializados para vinos sin mención varietal, mientras que los varietales tuvieron una baja interanual del 1,2% y ventas por 1,8 millones de hectolitros.

Por otra parte, la exportación de vinos entre enero y noviembre del 2014 dejó ingresos por 776 millones de dólares, un 3% menos que lo reportado en similar período del 2013. En volumen, las ventas externas cayeron 15%, lo que permite inferir que en promedio se obtuvieron mejores precios de venta en mercados externos. Los varietales dejaron ingresos por 705 millones de dólares (+0,7%) y aumentaron los volúmenes despachados 7%. Las exportaciones de vinos sin mención varietal entregaron 48,2 millones de dólares (-42% respecto del 2013) y como ya se indicó más arriba disminuyeron 62% en volumen.

Miguel Ángel Vergara

mvergara@rionegro.com.ar


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