Las alusiones a la dictadura

La versión de la ópera “El Anillo del Nibelungo”, presentada anteanoche en el teatro Colón, ofreció un subtexto articulado con simbolismos que admiten una lectura en clave argentina y con alusiones a los crímenes de la última dictadura militar. En el drama wagneriano, las ambiciones de poder y el pulso amoroso de los personajes se desencadenan en derredor de la apropiación del oro del Rhin, materia prima del anillo que importa la idea del dominio y la autoridad. En la puesta en escena de Valentina Carrasco no hay oro sino niños. Son ellos quienes son sustraídos una y otra vez en el juego de traiciones de la ópera. La propia directora de escena deslizó que la ligazón con el robo de bebés durante la dictadura militar pertenecía al imaginario natural de su concepción. El trazo de Carrasco, en ese punto, desafía con osadía cierto sentido común que se empecina en conectar el pensamiento y la música de Wagner con el nacionalsocialismo, que llegó al poder 50 años después de la muerte del compositor alemán. (Télam)


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