Las chacras abandonadas suman 2.000 hectáreas en la región

Representan un serio problema sanitario.Afectan a quienes quieren mejorar su producción.Qué lleva a que se dejen de trabajar los montes frutales.

Los montes abandonados generan problemas sanitarios que se extienden al resto de las chacras bien cuidadas, generando importantes pérdidas económicas.
Sólo una calle separa a dos chacras pero las diferencias entre una y otra son abismales. Una está limpia, prolija, recién regada y con plantas que demuestran que su propietario las cuida hasta en el más mínimo detalle. La otra propiedad está abandonada, con frutales que a esta altura son silvestres y a los que los yuyos le ganaron la batalla. Esta escena se repite en la zona rural de Río Negro y Neuquén y representa una de las principales trabas para terminar con las plagas que azotan la producción. A mayo de este año 2.000 hectáreas estaban abandonadas en la región, según un relevamiento de la Fundación Barrera Patagónica (Funbapa). Los montes en decadencia son un verdadero "karma" para los productores que tratan de mejorar su producción.

"Cada vez que hago una pulverización y el viento viene del sur, la carpocapsa vuelve a las horas que curé", dijo Enrique Hardziej, propietario de una chacra en plena producción que padece una propiedad abandonada calle de por medio.

Las chacras con montes abandonados o semi abandonados, a los que no se le realizan pulverizaciones ni trabajos culturales, actúan como imanes de las pla-gas. En ellas, la carpocapsa, la arañuela y la cochinilla se reproducen y atacan a las chacras vecinas que están en buen estado.

La carpocapsa es la principal barrera que tienen los productores para exportar la fruta y ac-túa como traba automática cuan-do en los embarques se descu- bren peras y manzanas afectadas. A la falta de resultados de los programas de control de la plaga y las dificultades de los productores para adquirir los plaguicidas, se suman los montes abandonados.

Una forma de combatir este problema es la erradicación de montes frutales abandonados. El Senasa, a través de la Fundación Barrera Patagónica, es el encargado de aplicar la "sierra sanitaria" en los montes que ya no son trabajados o representan un riesgo.

Al 27 de setiembre de este año, la Funbapa había labrado 84 actas de Constatación, Imputación e Intimación por chacras abandonadas. En las actas se deja constancia del peligro que representan los lotes y se plantea la necesidad de aplicar la "sierra sanitaria" para que las plagas no se extiendan.

Las 84 intimaciones representan 732 hectáreas para erradicar, de las cuales 647,3 hectáreas se registraron para voltear.

A finales de setiembre se llevaban erradicadas este año 443,5 hectáreas y se espera que para finales de octubre se llegue a las 500 hectáreas derribadas.

El ingeniero Víctor Figueroa, del Funbapa, a cargo del monitoreo de las chacras abandonadas, señaló que la mayoría de los predios que se erradican son "chicos, con problemas de tenencia y en las cuales el productor ya no vive en el lugar".

Por su parte, José Teruel, titu-lar de la Cámara de Productores de Regina, Godoy, Huergo y Chichinales, indicó que el proceso de abandono se debe "a que en las temporadas pasadas los valores pagados por el kilo de fruta fue-ron muy bajos y se hizo muy difícil mantener las chacras. A esto se suma que muchos de los propietarios de los lotes abandonados son personas mayores y con pocos recursos".

Teruel también señala que los propietarios se fueron de las chacras y directamente se dedicaron a otra actividad.

Hardziej contó que la chacra que está frente a la suya está abandonada desde 1992 y que ya planteó su problema ante la Cámara de Productores, pero aún no tuvo respuestas.

El chacarero señaló que hay chacareros que deciden directamente producir fruta para industria, ya que los costos se reducen sensiblemente y sólo es necesario regar. El resultado son montes sin podar ni pulverizar "metidos" en medio de chacras en producción.

Una invitación para que las plagas nazcan, se reproduzcan y se puedan guarecer de los plaguicidas.

Sin "sangre nueva"

En el Valle ya no existe la pauta cultural de que los hijos se queden en la chacra. Esto contribuyó a que muchos jóvenes se mudaran de la zona rural a la ciudad y los montes frutales se quedaran sin "sangre nueva" que dedique tiempo y trabajo a la producción. La explicación corresponde a la socióloga Ana María Menni, docente de la Facultad de Derecho y Ciencia Sociales de Roca.

Menni señaló que hubo un proceso de concentración de la propiedad de la tierra en el sector frutícola. "En la década del "60 la chacra era una forma de inversión de los profesionales, ya que representaban un buen negocio. Ahora sólo son un negocio en función de la escala".

La docente, que analizó la composición del sector rural en la región, indicó además que la paulatina migración de las chacras a las ciudades en busca mayor comodidad no es privativa de Río Negro y Neuquén. "De hecho, en los países desarrollados, se logra contener a los productores en la zona rural a través de subsidios enormes", señala Menni. En este sentido, la principal diferencia con la región es que allí las actividades agrícolas sí son rentables, realidad que por varios años no fue posible en Río Negro y Neuquén, ya que sólo se cubrían los costos o se obtenía una ínfima ganancia.

Menni no es optimista en que la tendencia a abandonar chacras se revierta: "El proceso de concentración deja afuera de la actividad a mucha gente que no puede reconvertir su producción".

Un cambio de mentalidad

"Exportar fruta sin carpocapsa es hoy un buen negocio". Con esta simple frase Daniel Satragni, ingeniero de la Cámara Argentina de Productores Integrados, resumió cómo cambió la mentalidad de los productores respecto de la erradicación de montes abandonados.

Pocos años atrás, que a un productor le derribaran su monte frutal por problemas sanitarios era un tema que provocaba urticaria entre los chacareros. Ahora, son los mismos productores afectados por los montes abandonados quienes empiezan los trámites en las cámaras de productores para que se avance en la erradicación.

"Se acercan a las cámaras porque quieren sacarse el problema de encima", señaló Víctor Figueroa, ingeniero a cargo del seguimiento de los montes abandonados por la Funbapa.

Figueroa indicó que cuando se confeccionan actas de infracción están al tanto todos los productores de cada ciudad, ya que cada cámara tiene una comisión de sanidad que lleva un registro de los predios que no producen.

Para Satragni la Ley de Sanidad Vegetal es muy clara "y se está yendo por un buen camino".

La norma es aplicada por el Senasa a través de la Funbapa prevé la erradicación de montes abandonados por el peligro sanitario que representan. El ingeniero de CAFI señaló que uno de los problemas actuales es la coexistencia de una producción de frutas frescas y otra dedicada íntegramente a la industria juguera.

Las apariciones de larvas carpocapsa en lotes de frutas exportados a Brasil provocó el cierre del ingreso de peras y manzanas a ese país en mayo. Por eso ahora se buscará monitorear la presencia de carpocapsa en la chacra y en los galpones de empaque a través de los controles del Senasa. Se trata de vigilar la presencia de la plaga a través de toda la cadena de producción.

Figueroa también mencionó que los lotes que tienen gran cantidad de bins arrumbados representan riesgos para la proliferación de las plagas.

Mantendrán el cobro a deudores de agua

VILLA REGINA (AVR)- El Consorcio de Riego y Drenaje, decidió mantener la misma política de cobro para los productores que se encuentran en mora. Por ello, los deudores morosos deben regularizar en principio las cuotas correspondientes al canon de este año, en tanto que por la deuda deben presentar valores o documentos que tendrán que cancelar entre enero y marzo del año próximo.

Del mismo modo se determinó mantener el cierre de compuertas a los productores que no establezcan planes de pago.

El pedido de reconsideración de este sistema de cobro fue presentado por un grupo de chacareros que se encuentran en mora, y que tienen las compuertas de riego cerradas.

Néstor Pérez

nperez@rionegro.com.


Comentarios


Las chacras abandonadas suman 2.000 hectáreas en la región