Las FARC admiten secuestro y piden negociar

Santos reiteró que no dialoga si no liberan a Alzate

Por Redacción

AP

LA HABANA/BOGOTÁ (DPA/AP).- La guerrilla de las FARC reconoció tener en su poder a un general del Ejército secuestrado el domingo en la selva colombiana y ofreció dialogar con el gobierno de Juan Manuel Santos para encontrar una salida a la crisis. Los rebeldes también dijeron que una situación como ésta, la aparente captura fortuita de un militar, no se hubiera dado si se hubiera pactado un cese al fuego bilateral entre las partes durante las negociaciones de paz que llevan dos años y que ahora atraviesan su peor crisis. El gobierno ha rechazado la propuesta del cese al fuego en el pasado. El presidente, por su parte, ha condicionado la continuidad del proceso de paz en Cuba a la liberación del militar, el más alto cargo militar capturado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). “Estamos dispuestos a encontrar una pronta, tranquila y justa solución a este problema”, dijo en La Habana el alto líder guerrillero conocido como “Pablo Catatumbo”, después de leer un comunicado fechado en las “montañas de Colombia” en el que las FARC reconocían el secuestro del general Rubén Alzate. “Catatumbo” señaló también que el gobierno debe ahora ponerse en contacto con la cúpula de las FARC en Colombia para encontrar una solución al secuestro del militar y otras dos personas. “El gobierno tendrá que establecer comunicación con el secretariado de las FARC, y producto de esas conversaciones, buscar la manera de destrabar la situación y darle una salida al impasse”. Santos se mantiene firme El gobierno, por su parte, volvió a exigir la liberación de Alzate. “Mientras esta situación no se solucione, les he reiterado a los negociadores del gobierno que no podrán viajar a La Habana para reanudar las conversaciones”, dijo Santos. El mandatario pidió a las FARC “demostrar su voluntad de paz con acciones y no sólo con palabras”. La guerrilla justificó el secuestro diciendo que Alzate y sus dos acompañantes, un militar y una abogada que asesora a las Fuerzas Armadas, eran “personal militar enemigo” que se movía en “área de operaciones de guerra”, pese a estar vestidos de civiles. Alzate, comandante de la Fuerza de Tarea Titán, fue interceptado por integrantes del frente 34 de las FARC cuando visitaba con un cabo y una abogada de su unidad militar un caserío fronterizo con Panamá.