Las marcas de la memoria
La memoria es el modo como una sociedad elige recordar sucesos significativos de la historia reciente. A diferencia de la Historia, no pretende ser objetiva y por ello está en constante ebullición.
Representar lo vivido no es tarea sencilla. La empresa tiene vocación de futuro y para ello, a lo largo de la historia, los pueblos se apoyaron en marcas –físicas o inmateriales– como cementerios, cenotafios, monumentos, carteles, efemérides, conmemoraciones o aniversarios que vestidos de neutralidad hacen hincapié en ciertos acontecimientos en detrimento de otros, transformando el espacio público y lo que la gente hace con él. Para muestra sirve analizar el sentido que tuvo a lo largo de los años el 2 de abril, fecha que pasó de ser el día de las islas (ley de facto Nº 22769/1983), al de los derechos sobre las islas (decreto Nº 901/1984) para finalizar en el Día del Veterano y los Caídos (ley Nº 25370 del 2000). El camino recorrido ilustra lo que a los argentinos nos pasa con las Malvinas, ya que su derrotero empezó con un sesgo estrictamente geográfico, pasó por el derecho y finalizó poniendo el acento en los protagonistas de aquella gesta. El tiempo pasó y se llenó de actos, obra pública, medallas y conmemoraciones. Sin embargo todavía hay quienes viven el tiempo en el que todo debía olvidarse y callarse. Miran para otro lado confundiendo la causa con la dictadura; como si el anhelo por recuperar lo usurpado en 1833 empezara y terminara en la gesta del 82, sin pasado ni futuro, sin Luis Vernet, sin José Hernández ni Alfredo Palacios, sin actos escolares por Malvinas, sin un operativo Cóndor, sin éxitos diplomáticos en la ONU y, tal vez lo más triste, sin veteranos de guerra, héroes, ni familiares de caídos.
El tiempo pasó. Sin embargo algunas cicatrices (las otras marcas, en la memoria) no terminan de cerrar. ¿Sólo los veteranos y familiares de caídos son “los dueños” de “las memorias de Malvinas”? ¿Qué sentido le darán las generaciones que no vivieron aquellos días? ¿Qué rol debe desempeñar la sociedad? ¿Y el gobierno? A 36 años de la gesta, ¿cómo separar el amor por la bandera, la causa, la integridad como nación, de la dictadura? Para esto sirven las marcas de la memoria, para interpelar, representar a quienes ya no están, traer el pasado al presente, proyectar futuro, construir ciudadanía, reconocer al veterano de guerra no ya como la víctima de una loca y borracha aventura militar sino como a un sujeto de derechos. Afianzar la diplomacia como único camino posible y mantener vivo el legado de quienes eternamente custodiarán nuestras islas.
Mario Flores Monje
Comisión de Familiares de los Caídos en Malvinas
Mario Flores Monje
Comisión de Familiares de los Caídos en Malvinas