Las neuronas perdidas que un científico encontró gracias a “Funes, el memorioso”

Redacción

Por Redacción

Tema central en la obra de Borges, la memoria irrumpe en sus cuentos, poemas y ensayos, con personajes inolvidables como “Funes el memorioso” (1944), que saltó de la literatura a la ciencia de la mano del investigador argentino Rodrigo Quian Quiroga, a quien el recuerdo de este personaje le permitió avanzar en el descubrimiento de un nuevo tipo de neuronas y comprender su funcionamiento.

“Yo a Borges lo leí cuando era un adolescente y sus cuentos los tenía muy presentes. Después estudié Física, me fui a Alemania, a los Estados Unidos, descubrí estas neuronas que representan conceptos, un descubrimiento muy revolucionario, y a partir de ahí empecé a caracterizarlas mejor. Al poco tiempo me pongo a pensar por qué esas neuronas están en el cerebro, qué es lo que hacen, y en un momento me acordé de ‘Funes el memorioso’”, rememora en diálogo con Télam Quian Quiroga, director del Centro de Neurociencias de Sistemas y jefe de Bioingeniería en la Universidad de Leicester, Inglaterra.

En ese cuento Borges narra la historia de un gaucho de la Banda Oriental que a raíz de un golpe lo recordaba todo sin posibilidad de olvidar nada: “Funes termina sus días postrado en la oscuridad de su habitación, abarrotada de memorias y detalles irrelevantes que no lo dejaban siquiera pensar”, apunta el neurocientífico.

“Empecé a entender cómo funcionaban estas neuronas a partir de recordar ese cuento. Si no tenemos estas neuronas –que codifican conceptos, no detalles– terminamos como Funes, y me pregunté por qué tenemos neuronas para codificar abstracciones en un área (el hipocampo) que se sabe está dedicada a la memoria. Volví para atrás y me puse a releer el cuento. Borges dio en el clavo, se le ocurrió algo tan brillante. Lo escribió en 1941 y estaba prediciendo lo que yo descubrí en el 2004, ¿cómo este hombre pudo tener tanta genialidad?”, se pregunta Quian Quiroga, autor de libros como “Borges y la memoria. Un viaje por el cerebro humano, de Funes el memorioso a la neurona de Jennifer Aniston”.

P- Ese libro logra vincular la literatura con la ciencia…

R- Sí, el cuento de Funes me sorprendió tanto que le mandé una carta a María Kodama para pedirle hablar de Borges con ella. Nos vimos muchas veces y al final me dijo: “¿Por qué no escribís sobre esto?”. Y salió ese primer libro sobre el funcionamiento de la memoria que arranca de las ideas borgeanas.

P- En el cuento “La memoria de Shakespeare” Borges habla de cómo la memoria define a la persona: antes había una imagen más inalterable, hoy sabemos que la memoria es más traicionera…

R- Qué cosa tan paradójica: la memoria que define quiénes somos –y en ese cuento Borges juega con eso– sabemos científicamente que es frágil y maleable. Qué cosa tan rara: de lo que estoy más seguro en el universo, mi propia persona, es tan frágil porque mi personalidad está basada en algo muy débil, en la memoria. Es algo que relata muy bien Borges en este cuento, cuando el protagonista empezaba a ser Shakespeare dejaba de ser él. Borges dice que la memoria define a la persona, algo que discuten los filósofos hace muchos años. Empieza con John Locke, el empirismo inglés, pero la manera en que lo describe Borges es algo brillante.


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