Las paredes neuquinas tienen mucho que decir

De mano del muralismo, el arte visual llega a los espacios públicos y embellece calles y paseos de la ciudad.



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Antonio Ortega Castellanos y Eduardo Carnero realizaron el primer mural de gran tamaño que se vio en la ciudad, en 1984.

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El mosaiquismo, entre las técnicas utilizadas por los artistas neuquinos para plasmar su mensaje.

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“Los elogios”, sobre los muros del cementerio, combina cerámica, mosaicos y acero en 73 metros lineales. (Foto: Fotos matías subat )

La calle Democracia exhibe producciones de artistas plásticos locales.

El flamante mundo visual llega a los espacios públicos. El universo artístico se asoma sobre la capital neuquina y se adhiere con energía a los paredones más altos, a los muros menos pensados y a los rincones desapercibidos.

Por un lado los murales y por otro los grafitis, ambas modalidades de comunicar y expresar, reconvierten poco a poco las paredes de la ciudad, dándoles un toque de embellecimiento. Algunas obras son de gran tamaño y pueden ser observadas a simple vista, lo que hace que los ciudadanos puedan apreciar estas muestras de los artistas neuquinos.

Entre la vida y la muerte

“Los elogios” está explayada sobre los muros del cementerio.

Esta obra comenzó en septiembre del 2011. Allí empezó el montaje de los primeros 12 metros, los cuales concluyeron en un total de 73 metros lineales, 292 metros cuadrados y con un total de 854 paneles de cerámica y mosaico, entre otros materiales.

El arquitecto y artista visual Carlos Juárez fue el autor y quien dirigió la estética de este mural. “Decidí llamarla ‘Los elogios’, porque mi idea era que el mural intente elogiar el espíritu patagónico, el cielo austral, la cordillera de los Andes con sus aves emblemáticas. Elogiar los signos y símbolos de los trasandinos. Elogiar lo femenino con la imagen de la luna y lo masculino con la imagen del sol”, expresó el artista.

Y agregó que “el fin de todos estos elementos que expuse era que mostraran la simbología patagónica, y terminan con el laberinto gigantesco que hace referencia a una metáfora entre la vida y la muerte”, concluyó.

El artista utilizó, para materializar la obra, mosaicos (venecitas y vidrios), trencadis (cerámica) y, además, técnicas mixtas (acero inoxidable, elementos de computación, entre otros materiales).

“Para mí fue una satisfacción y un orgullo haberlo hecho y que la gente lo haya incorporado como parte del paseo de la ciudad. Lo que más me llamó la atención es que no lo han vandalizado, está intacto tal cual fue hecho”, opinó el artista visual y añadió que esta obra tiene continuación, ya que hizo el boceto para que sumen otros 60 metros al mural.

Para Juárez la ciudad ha generado una corriente y un movimiento muralista que ha crecido y se ha hecho ver en estos últimos años. “Es muy interesante esta corriente nueva. Veo trabajos que son maravillosos y excelentes. Hay muy buenos laburos”, aclaró.

Festejar el río

Por otro lado y en otro sitio de la ciudad, se encuentra la calle de los murales que está ubicada en el Paseo de la Costa. Los paredones de la calle Democracia exhiben producciones de artistas plásticos locales.

La obra “Leyenda del Limay” fue realizada por tres artistas mujeres (Elisa Algranati, Lorena Iturrioz, Marisa Tejada) que quisieron destacar el río Limay y el espacio que los neuquinos quieren, usando la técnica de cubismo sintético, con colores plenos y pintura al agua aplicada con pinceles y rodillos.

“Nosotras quisimos reflejar, a través del arte y el muralismo, el río y el espacio público que queremos. Un espacio donde haya mucho color, mucha vida y que se pueda disfrutar en familia”, explicó Lorena Iturrioz, una de las autoras de la obra y agregó que “la experiencia a nivel personal fue algo nuevo y todo un desafío, ya que era la primera vez que pintaba algo para el público. Siempre pinté en lugares cerrados, como en las paredes de algunos jardines y demás”, aseguró.

El arte es una herramienta de comunicación a través de la cual se puede dar y dejar un mensaje positivo instalado en la sociedad. “Tirar color a las paredes que están por ahí sin nada que las destaque y que algún artista sea creativo con ellas está bueno y queda bello. Además a la gente le gusta que pintemos y demos color a algunas paredes”, añadió la artista Iturrioz.

Intervenciones de artistas plásticos locales visten los muros de la ciudad, con la consigna de llevar el arte adonde está la gente.

“Reflejamos el río y el espacio público que queremos con mucho color, mucha vida, y que se pueda disfrutar en familia”.

Lorena Iturrioz participó de “Leyenda del Limay”, en el Paseo de la Costa.

Disfrutar del Limay, una constante en los murales del Paseo de la Costa.

Las marcas de vandalismo son también testimonio

Datos

Intervenciones de artistas plásticos locales visten los muros de la ciudad, con la consigna de llevar el arte adonde está la gente.
“Reflejamos el río y el espacio público que queremos con mucho color, mucha vida, y que se pueda disfrutar en familia”.
Hoy en la ochava del Hotel Comahue, en avenida. Argentina y Alderete, se puede apreciar una obra emblemática de 1984. En ese año dos artistas plásticos conocidos de Neuquén, Antonio Ortega Castellano y Eduardo Carnero, hicieron el primer mural de gran tamaño que se vio en la ciudad.
Los artistas habían realizado un boceto que representaba a la dictadura e incluía rostros más imágenes de enorme dramatismo que reflejaban a los torturados y los torturadores.
Este mural sobrevolaba el centro de la ciudad y, al tener un gran tamaño y una elevación considerable, podía ser visto por todos los vecinos.
La obra emblemática de Castellano y Carnero, que reflejaba el sufrimiento que habían padecido algunas personas, al poco tiempo de ser inaugurada, recibió duras críticas y sufrió vandalismo con bombas de cal.
Los artistas pidieron, sin embargo, que las manchas que habían hecho las bombas de cal quedaran, ya que eso daba testimonio de lo que había causado la era siniestra en la ciudad.

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