Lazos con el crimen de Otoño

Redacción

Por Redacción

En 2012 un informe policial abrió nuevas líneas de investigación en la causa por la muerte de Otoño Uriarte. En ese momento el fiscal José Rodríguez Chazarreta recibió reveladores documentos que vincularon la desaparición de la jovencita de Fernández Oro con una posible participación de José Antonio Zapata. “Son datos prematuros pero hay algunos parámetros y coincidencias que se están analizando”, reconocieron las fuentes. Existen algunos datos que llamaron la atención de los investigadores. Uno tiene que ver con la condena que dictó hace más de una década la Justicia de Roca contra Zapata. Recibió la pena de diez años de prisión como autor del delito de “robo calificado en concurso real con violación”. Según los registros obtuvo la libertad condicional en agosto de 2006. Otoño desapareció el 23 de octubre de ese año y su cuerpo apareció en abril de 2007, en una usina del paraje El Treinta. Quienes avisaron a la Policía sobre la aparición del cadáver fueron dos familiares de Zapata, que viven en esa zona. Los investigadores sospechan que Zapata pudo haber tenido vinculaciones con gente de Fernández Oro que conocía algún detalle sobre la joven. También el imputado frecuentaba mucho el sector donde apareció muerta. El cuerpo de Otoño tenía la descomposición propia de tanto tiempo que llevaba sin vida, pero los familiares reconocieron un colgante artesanal, una campera, una calza y ropa interior. Aún no se ha podido establecer científicamente la causa de la muerte. El mes pasado, la cámara que intervino en la apelación confirmó los sobreseimiento de los seis imputados por el homicidio de Otoño y ahora el caso tendrá que definirse en el ámbito del Superior Tribunal de Justicia. “Es un viejo aforismo en investigación criminal que el asesino siempre vuelve al lugar del hecho, inclusive a veces participa en la investigación del caso. A falta de móvil conocido, la desaparición y muerte probablemente violenta de una mujer joven casi siempre responde a asaltos sexuales”, afirmó un perito consultado por este medio. “En investigación criminal las casualidades no existen”, advirtió. En la apelación, el fiscal Chazarreta insistió con las pericias del ADN que rescataron del cuerpo de Otoño, que según los informes “está degradado”. La hipótesis sobre la vinculación entre Zapata y el caso de la joven de Fernández Oro terminó “en meras sospechas”. “Una prueba científica es la única manera de reabrir el caso”, opinaron los funcionarios judiciales consultados. “Si logramos rescatar el ADN de Otoño podríamos cotejarlo con las pruebas de las causas de Zapata”, admitió un investigador. “Zapata tiene la capacidad de comprender, dirigir e instrumentar medidas para eludir el accionar policial”, describieron los peritos. “Es inteligente sin que ello implique un alto nivel intelectual. Puede adaptarse y manejarse en medios cambiantes”, concluyeron. (AC)


En 2012 un informe policial abrió nuevas líneas de investigación en la causa por la muerte de Otoño Uriarte. En ese momento el fiscal José Rodríguez Chazarreta recibió reveladores documentos que vincularon la desaparición de la jovencita de Fernández Oro con una posible participación de José Antonio Zapata. “Son datos prematuros pero hay algunos parámetros y coincidencias que se están analizando”, reconocieron las fuentes. Existen algunos datos que llamaron la atención de los investigadores. Uno tiene que ver con la condena que dictó hace más de una década la Justicia de Roca contra Zapata. Recibió la pena de diez años de prisión como autor del delito de “robo calificado en concurso real con violación”. Según los registros obtuvo la libertad condicional en agosto de 2006. Otoño desapareció el 23 de octubre de ese año y su cuerpo apareció en abril de 2007, en una usina del paraje El Treinta. Quienes avisaron a la Policía sobre la aparición del cadáver fueron dos familiares de Zapata, que viven en esa zona. Los investigadores sospechan que Zapata pudo haber tenido vinculaciones con gente de Fernández Oro que conocía algún detalle sobre la joven. También el imputado frecuentaba mucho el sector donde apareció muerta. El cuerpo de Otoño tenía la descomposición propia de tanto tiempo que llevaba sin vida, pero los familiares reconocieron un colgante artesanal, una campera, una calza y ropa interior. Aún no se ha podido establecer científicamente la causa de la muerte. El mes pasado, la cámara que intervino en la apelación confirmó los sobreseimiento de los seis imputados por el homicidio de Otoño y ahora el caso tendrá que definirse en el ámbito del Superior Tribunal de Justicia. “Es un viejo aforismo en investigación criminal que el asesino siempre vuelve al lugar del hecho, inclusive a veces participa en la investigación del caso. A falta de móvil conocido, la desaparición y muerte probablemente violenta de una mujer joven casi siempre responde a asaltos sexuales”, afirmó un perito consultado por este medio. “En investigación criminal las casualidades no existen”, advirtió. En la apelación, el fiscal Chazarreta insistió con las pericias del ADN que rescataron del cuerpo de Otoño, que según los informes “está degradado”. La hipótesis sobre la vinculación entre Zapata y el caso de la joven de Fernández Oro terminó “en meras sospechas”. “Una prueba científica es la única manera de reabrir el caso”, opinaron los funcionarios judiciales consultados. “Si logramos rescatar el ADN de Otoño podríamos cotejarlo con las pruebas de las causas de Zapata”, admitió un investigador. “Zapata tiene la capacidad de comprender, dirigir e instrumentar medidas para eludir el accionar policial”, describieron los peritos. “Es inteligente sin que ello implique un alto nivel intelectual. Puede adaptarse y manejarse en medios cambiantes”, concluyeron. (AC)

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