Hernán Casciari en la Feria del Libro de Roca: “Dejemos de fingir que podemos leer”
El escritor llega mañana al cierre de la feria dle Libro de Roca con “Puro Cuento”, pero detrás de ese espectáculo hay una trayectoria que va del blog a los libros, del teatro a las plataformas y a una historia sobre Messi que hizo llorar al propio futbolista. En esta entrevista habla de Orsai, de la escritura, de la lectura y de por qué dice que hoy ya no hay tiempo para leer.
Después de cuatro intentos, suspendidos o pospuestos, Hernán Casciari está del otro lado de la pantalla. Fue una semana intensa. Dio entrevistas a los medios de la región, a razón de una cada 15 minutos, antes de su presentación de mañana, a las 20:00, en el cierre de la Feria del Libro de Roca. Pero también a medios de Uruguay y de Mendoza, donde irá antes o después, también con «Puro cuento», el espectáculo que trae aquí. En el medio, se reunió además con los 64 autores que asisten cada martes a una reunión en la que él mismo hace el seguimiento de los libros que esperan publicar.
La agenda de Hernán Casciari es la de un hombre-empresa. El hombre es él. La empresa es Orsai, que es blog, escuela, editorial, revista, comunidad y productora audiovisual.
Él no cree que el crecimiento de Orsai haya transformado radicalmente a aquel escritor que, hace más de una década, decidió abandonar las grandes editoriales y los diarios para hacer las cosas a su manera. Le baja el tono a casi todo y toma distancia.

Casciari escribió novelas como “Más respeto que soy tu madre” y “El pibe que arruinaba las fotos”, además de libros de cuentos como “El nuevo paraíso de los tontos” y “Messi es un perro y otros cuentos”. “Más respeto que soy tu madre” se convirtió en una obra teatral protagonizada por Antonio Gasalla y superó el millón de espectadores. Sus relatos también pasaron al audiovisual: “El mejor infarto de mi vida” fue llevado a una serie y en 2026 llegó a Netflix “Dibu Martínez: el pibe que ataja el tiempo”, basado en una historia suya y con guion suyo.
Antes también escribió sobre Messi (o sobre él mismo y sus propias memorias). En diciembre de 2022, Casciari leyó en la radio “La valija de Messi”, un texto sobre la experiencia de los argentinos que emigraron a España, sobre cómo el jugador seguía hablando “en rosarino” pese a todos los años en Barcelona. Messi escuchó el relato junto a Antonela Roccuzzo y le envió un mensaje a Andy Kusnetzoff, conductor del programa en el que leía Casciari: los dos habían llorado. Él, otra vez, toma distancia: “No escribo sobre Messi, escribo sobre mí, sobre mi inmigración, sobre cosas que me pasaron a mí en esa época y que nos pasaron a un montón de inmigrantes. Si Messi llora con ese texto o se conmueve, es porque le pasó lo mismo”.
-Cuando empezaste con tu blog y te fuiste de las editoriales y los diarios eras vos con vos mismo. Ahora hay una estructura enorme alrededor tuyo. ¿Cuánto cambió aquella forma de hacer las cosas?
-Siempre fui un poco solitario en la manera de hacer las cosas. No encuentro un cambio muy fuerte. Lo que sí pasaron fueron los años. Empecé con un blog y lo primero que tuve fue comunidad. Incluso antes que exposición mediática, lo primero que tuve fue comunidad. No había salido en ningún medio nacional, ni había tenido ninguna exposición tradicional, ni nada y yo tenía 100.000 usuarios leyendo mis cosas cada día en internet. Con esa comunidad, yo ya hacía intercambios culturales. Ellos ya ponían plata para que hiciéramos una revista. Fue lo único que hice, lo primero que hice.
-Pero ahora esa comunidad no solamente te lee o participa de tus proyectos personales. Está involucrada en la escuela, en las películas, en la editorial. ¿No cambió también la naturaleza de esa comunidad?
-Me parece que ahora te enterás que hay gente implicada, pero en mi trabajo había gente implicada al principio también. Mi blog Orsai derivó inicialmente en un blog comunitario que se llamaba El Lomo, en donde miles de personas hacían reseñas de libros y de películas y se leían entre ellos. Lo que pasa es que no era algo que saliera en los diarios. En el momento que sale en los diarios, vos decís: “Uy, mirá, ahora se convirtió en esto”. En realidad yo siempre fui y soy esto.
Nunca, en ningún momento, la línea dejó de ser lo que para mí es lo más importante de todo, que es un grupo numeroso y sobre todo fervoroso de personas haciendo cosas que tienen que ver con la cultura, de una manera un poco distinta a lo que son los formatos tradicionales, que es que venga un empresario, ponga la plata, alguien mire eso y después ese empresario se lleve la plata.
La gestación de la idea parte de algo que incluso me parece que ya a esta altura ni siquiera es novedoso. Era novedoso cuando Orsai empezó, pero ahora hay miles de proyectos autogestivos, por suerte. Miles. Medios enteros autogestivos. A mí me parece que era sorprendente Orsai hace 10, 15 años, cuando no había nada de eso. Pero ahora no.
A sus ideas, o a los temas que generaron repercusión, como la lectura de “La valija de Messi”, también les baja el precio. “Si primero me emociona a mí, hay más posibilidades de que emocione a otro. Si primero me hace reír a mí, hay más posibilidades de que sea divertida para otro”, dice. Y se explaya: “Yo trabajo con mi memoria, no con imaginación. No soy un escritor que haga mucho uso de mi imaginación. Me acuerdo de mi infancia, cuento algo que me contó mi viejo, cuento cosas que me pasaron. O sea, hago más uso de mi memoria que de mi fantasía. Desde ese lugar, yo lo primero que hago es recordar. Y si ese recuerdo me conmueve, sé que tiene un material posible para que a otros los conmueva.

Yo no escribo sobre Messi. Escribo sobre mí, sobre mi inmigración, sobre cosas que me pasaron a mí en esa época y que nos pasaron a un montón de inmigrantes en esa época».
Hernán Casciari
Si Messi llora con ese texto o se conmueve, es porque le pasó lo mismo. Es el objetivo de cualquier historia. Si yo en un momento decido que a ese recuerdo o a esa idea le quiero poner ‘enviar’ y publicarlo en un blog, que es lo que he hecho toda la vida, es porque estoy buscando una reacción. Si no, me lo guardaría en un cajón. Estoy buscando una reacción.
Y si estoy buscando una reacción, me pone contento que la reacción sea positiva, o que conmueva, o que haga reír, o que haga reflexionar, o lo que sea que tenga que ocurrirle a esa idea que salió”, dice.
-Ahora Orsai publica 32 libros por mes y desde noviembre van a ser 64. ¿Qué está pasando, como fenómeno, ahí, con tanta gente que quiere publicar?
-Cada vez hay más gente con ganas de escribir y se encuentran con un tapón en la ejecución, porque generalmente las editoriales no dan muchas opciones.
Hay diferentes clases de editoriales. Están las muy grandes que obviamente no dan ninguna opción porque hoy, si no sos un escritor célebre o si no sos un influencer de cualquier garcha con un millón de seguidores, una gran editorial ni siquiera te lee.
Después están las medianas que pueden llegar a leer, y esas son las más robustas, las más interesantes, porque buscan talento, pero son muy poquitas y no dan abasto.
Y después están las truchísimas que te publican cualquier cosa, en tanto vos te pagues todo. Entonces los libros salen con unos problemas gravísimos. Todo indica que es amateurismo y truchada. Todo, todo, todo, todo.
Entonces, nosotros lo que dijimos fue: acá falta algo para esos autores que tienen una obra que capaz que está al 90%: que tengan un editor, una persona que trabaje mano a mano dos meses y le ajuste las tuercas a esa novela, ese libro de cuentos, esas crónicas.
Y después de eso, un proceso de edición profesional, cariñoso con el autor. Lo que uno pretende como autor. Entonces creé un sistema de cuatro meses en donde hay dos meses de edición, un mes de corrección y maquetación y un mes de imprenta.
Lo primero que prometemos, que me parece que es la gran frustración de cualquier autor, es una respuesta en una semana cuando envían el material. Eso es una promesa. Para eso tenemos una enorme cantidad de editores: 16 profesionales. Muchos. Además de correctores y todo.
Esos editores ven el material y rechazan aquellos manuscritos que realmente no están para dos meses más de trabajo y publicar. Y no los rechazan con un no, sino que les explican por qué y cuándo podrían volver.
Y a los que les decimos que sí, entran en una vorágine espectacular de trabajo con un editor que los acompaña todo el tiempo. Conmigo, semanalmente, dando charlas a los 64.
Lo que trato de hacer es replicar cómo me gustaría a mí que hubiera sido si yo fuera alumno, si yo fuera autor nuevo.
Porque a mí no me trataron nunca así. En ninguna editorial grande en la que estuve, hasta que me fui. Hasta que un día dije: “Chau, no voy más”.
-¿Y qué ves, como fenómeno, en esta cantidad de gente que quiere tener un libro?
-No sé si la gente quiere publicar. La verdad es que no sé si quieren publicar. Lo que quieren es sentirse en una experiencia, vivir una experiencia. Algunos quieren vivir la experiencia de ir a Miami, otros quieren vivir la experiencia de las constelaciones, otros quieren vivir la experiencia de ordeñar una vaca, otros quieren vivir la experiencia de tirarse en parapente y otros quieren vivir la experiencia de tener un libro. Pero eso no significa que quieran publicar.

Yo creo que la gente hoy quiere experiencia. Y si la experiencia es la de una persona que en su infancia leyó mucho y que tiene los cajones llenos de escritos, bueno, la experiencia lo va a llevar a querer tener un libro.
Cada cual tiene su mambo. Y hay gente que tiene el mambo de sacar un libro, pero ni le gusta tanto leer, ni le gusta tanto escribir, ni quiere publicar, ni quiere ganar plata con eso que hace. Hay gente que quiere tener un libro y que no lo caguen en el proceso. Más simple, no puede ser».
Hernán Casciari
-¿Qué lees vos? En una entrevista decías que la lectura estaba un poco sobrevalorada…
-No tenemos tiempo paa leer. Antes no había tantas distracciones. Antes, leer era una de las pocas actividades de ocio. Teníamos dos canales de televisión, AM en la radio, con Carrizo a la mañana, Canal 13, Canal 11, y si teníamos suerte enganchábamos Canal 2. No había más nada. Y a las once y media de la noche se ponía blanca la tele. ¿Y qué teníamos mirando por el costado? Una biblioteca. Agarrábamos los libros, obvio, si no, nos cagábamos de aburrimiento. No había internet, no había porno, no había fútbol internacional, no había nada. ¿Y qué teníamos? Libros.
Ahora, andá a decirle a alguien hoy, que tiene 740 series vistas por la mitad en Netflix, más la que te dice HBO que acaba de salir, más las cosas que a vos te gustan: ¿querés hacer cerámica? Podés, mirate un tutorial. ¿Tenés la Thermomix? Cociná. Tenés todo. 80, 50 millones de cosas.
-Parecés enojado…
-No.. Pero es que ¿cuánto tiempo podés estar en el día leyendo hoy con los quilombos que hay. Un rato, ¿diez minutos? ¿En cuánto te terminás “Cien años de soledad” hoy, si te tocan el timbre cada diez minutos, si te suena la notificación de WhatsApp cada cuatro minutos?
¿Cómo vas a leer? No digo que esté mal, digo que no podés, que dejemos de fingir que podemos. A mí me parece que el gran problema no es que no se lee. El gran problema es que hay gente que anda diciendo que sí lee y es mentira. Ese es el problema.
Hernán Casciari
-Y en ese panorama traés “Puro Cuento”, que es justamente contar historias en voz alta.
-Juego un poco a este personaje. Cuento historias y le hago creer a la gente que está escuchando a un escritor. Y después la gente sale y dice: “Sí, yo leo a Casciari”. Mentira, no leyeron una mierda, me escucharon. Pero lo bueno de este encuentro es que se aliviaron, es que le doy un poco de alivio a esa persona que cree que está haciendo algo mal. Nadie está haciendo nada mal.
Después de cuatro intentos, suspendidos o pospuestos, Hernán Casciari está del otro lado de la pantalla. Fue una semana intensa. Dio entrevistas a los medios de la región, a razón de una cada 15 minutos, antes de su presentación de mañana, a las 20:00, en el cierre de la Feria del Libro de Roca. Pero también a medios de Uruguay y de Mendoza, donde irá antes o después, también con "Puro cuento", el espectáculo que trae aquí. En el medio, se reunió además con los 64 autores que asisten cada martes a una reunión en la que él mismo hace el seguimiento de los libros que esperan publicar.
La agenda de Hernán Casciari es la de un hombre-empresa. El hombre es él. La empresa es Orsai, que es blog, escuela, editorial, revista, comunidad y productora audiovisual.
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